Viven irapuatenses entre ductos de Pemex
Y es que el Atlas de Riesgo de Gobierno del Estado identifica que en Irapuato hay siete tramos donde los ductos pasan cerca de escuelas, empresas y viviendas de la zona urbana.
Oscar Reyes / Karla Aguilera
Pasan por debajo de casas, parcelas, cerca de escuelas y empresas. Se trata de los ductos de Petróleos Mexicanos (Pemex) por donde el combustible es transportado a las estaciones de servicio.
Ductos riesgosos
Pero no sólo eso, los ductos también pasan cerca de empresas. Castro del Río es el claro ejemplo, pues hay empresas que tienen fuera de sus instalaciones los ductos de Pemex, incluso en las áreas verdes y banquetas por donde caminan a diario los trabajadores.
Vivir entre ductos
Romina Fuentes Cano, habitante de la comunidad La Calera, es vecina de un ducto de Pemex. Ese ducto pasa no más de 27 metros de la puerta de su casa y ella ha desarrollado la capacidad de saber cuándo un ducto es ordeñado.
Romina tiene 35 años viviendo en La Calera y ella fue testigo cuando comenzaron a poner los ductos de Pemex.
“Les dijimos ‘echen eso para allá, si explota nos vamos a quemar’, pero desde entonces ya sabía que de ahí se podía robar la gasolina, pues nos dijeron los que los estaban poniendo, ‘les va a convenir, cuando no tengan gasolina, de aquí la sacan’.
Sin embargo, hablar de ductos es también hablar de miedo. A Romina le ofrecían 500 pesos cada quincena por hacerse de la ‘vista gorda’ mientras a un kilómetro de su casa ordeñaban el ducto.
“Yo no agarré el dinero, pero hay gente que sí lo agarró, pero yo no quiero meterme en problemas”.
Comunidades desoladas por cierre de ductos
Santiago Varela, habitante de Lo de Juárez, tenía un pequeño puesto de fruta picada y aguas frescas afuera de su casa, pero dejó de vender porque cuando cerraron el ducto Salamanca-León en diciembre pasado, “la gente de las camionetonas” dejó de ir a comprarle.
En el ambiente de Lo de Juárez sólo queda el olor a combustible de los derrames de las tomas clandestinas, pero a decir de los habitantes de la zona ya no se ve el ir y venir de camionetas con contenedores; no obstante, saben que un día regresarán.
“Ese negocio dejaba mucho dinero en la comunidad y va a regresar, cuándo, quién sabe, pero van a dejar de ordeñar hasta que quiten los ductos y eso no va a pasar”, dice don Santiago, quien lleva 60 de sus 82 años viviendo en Lo de Juárez.


























