En el mundo y, en nuestro país particularmente, la maldad no tiene límites: se lanzan ambicionando el poder, prometiendo que van a servir al pueblo y que promoverán y conseguirán una forma de vivir más digna, con un mejor nivel económico, agrícola, industrial, educativo, político, etc.; pero la gran mayoría de la población es engañada y solo unos pocos perciben que esos populistas son la personalidad viva del demonio.
En México, en 2018, con todas estas mentiras, engaños y traiciones, se inicia una era de destrucción y muerte, ya que el “engaña bobos” empieza a hacer lo contrario de lo que prometió. Recuerden que el lobo feroz engañó a Caperucita Roja, que el lobo y el zorro engañaron a Pinocho; lo mismo sucede con el ignorante y miserable pueblo. Creyeron que con ese malvado sujeto les iba a caer todo del cielo y que, como a Caperucita, no se la iba a comer el lobo, sino que la iba a hacer feliz, y que a Pinocho el lobo y el zorro no lo esclavizarían; pero qué triste realidad está viviendo ese pueblo ignorante y miserable.
Las instituciones de salud, destruidas. Las educativas, hechas excremento; las políticas, batidas en el lodo; las empresas, apaleadas y perseguidas; las finanzas del pueblo, adueñadas por el tirano; la libertad, pisoteada; la justicia, en manos de Lucifer; las esperanzas de los jóvenes, hechas cucarachas. La deuda externa, asfixiando y matando a los pobres que trabajan y que pagan impuestos; la esclavitud en los impuestos, en su apogeo; la familia, destruida. La libertad religiosa, hecha añicos. El instituto electoral, en manos de la mujer del demonio, Lupita Tadei. Las vacunas, el cáncer de los niños y adultos; la agricultura, el petróleo, la minería, la industria en general: todo, todo destruido. La canasta básica, cerca de Plutón. Las casas habitación, en la Luna, etc., etc. A pesar de todas estas miserias y otras más, los tiranos mexicanos están regalando lo poco que queda para la miseria de los mexicanos: el petróleo, los comestibles, las medicinas, etc., etc., a los tiranos de Cuba para seguir manteniendo a su pueblo esclavizado, mutilado, apaleado, destruido.
Desde hace 70 años, estos pandilleros tiranos del populismo y peleles de los archimillonarios judíos, masones y comunistas han establecido este sistema para destruir pueblo tras pueblo hasta terminar con la humanidad misma. Es infinitamente ambicioso el proyecto de esclavitud de los dueños del petróleo, de las finanzas, de las armas, de la tecnología, de los medios de comunicación, etc., etc., para imponer el nuevo orden mundial, incluso destruyendo los lenguajes o idiomas hermosos, para obligar a los niños y a todos a que emitan palabras que no obedecen a ninguna sintaxis, gramática, analogía o morfología, únicamente a los cerebros de locos desquiciados; y nadie se atreve, o no nos atrevemos, a aplicar la norma: “muerto el perro, muerta la rabia”. No; dejamos que diseminen por todo el planeta la rabia y preferimos únicamente verlos. ¿Quién de nosotros será capaz de matar al perro rabioso?