Planificar: Los hábitos se construyen creando sesiones, si el gimnasio es el cometido hay que establecer un horario para cada sesión, agregar suplementos así como equipamiento como puede ser la ropa y los instrumentos, la organización es importante.
Dosificar: Es importante no acelerar y comenzar poco a poco, pues al avorazarse será poco beneficioso física y psicológicamente, por la saturación, la OMS recomienda hacer ejercicio de 3 a 5 días a la semana con una intensidad media.
Objetivos realistas: Al planificar el entrenamiento es necesario establecer objetivos realistas. Estos, conviene incluir los tiempos, corto, medio y largo plazo; teniendo en mente cumplir los objetivos poco a poco, con metas estables y la consciencia que los resultados no son inmediatos del todo, llegarán más adelante.
Descanso: Tan importante es el entreno como el descanso, tener una buena calidad de sueño es fundamental para la recuperación de los músculos como para regenerar el organismo.
Cuidar o llevar una dieta: Es muy difícil que el ejercicio haga efecto sin el apoyo de los alimentos adecuados, sobre todo porque la etapa anterior incluyó hinchazón por el consumo excesivo de dulces, grasas, alcohol entre otros, por lo que hay que enfocarse en la recomposición corporal como objetivo.