Nacida en Italia a comienzos del siglo XVIII e introducida en Nueva España por misioneros jesuitas, esta advocación se convirtió en estandarte espiritual durante la expulsión de esa orden religiosa en 1767 y hoy es patrona de ciudades como Guadalajara y de buena parte del centro-norte de México, incluidos varios municipios de Aguascalientes.
Una pequeña imagen de caña de maíz, olvidada durante casi ochenta años en la sacristía de un pueblo de los Altos de Jalisco, se convirtió en una de las devociones marianas más multitudinarias del país a partir de un episodio que sus fieles consideran su primer milagro. Hoy recibe entre 8 y 9 millones de peregrinos al año, solo por detrás de la Basílica de Guadalupe