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Localsábado, 23 de junio de 2018

Un solo grito: ¡Viva México!

En restaurantes, merenderos, casas particulares y sitios de reunión, los problemas del país se olvidaron por unas horas

Mario Luis Ramos Rocha

De la esperanza se pasó al nerviosismo y luego a la euforia que no apagó ni siquiera el gol coreano en tiempo de compensación.

Un triunfo que se albergaba en los corazones de los mexicanos y que no dejó de ser sorprendente para muchos de los aguascalentenses, acostumbrados siempre al “ya merito” de los seleccionados nacionales.

Cerveza, alcohol, refresco o café. De todo se consumió para hacer más ameno el momento.

Fueron muchas las personas que, al no encontrar una mesa disponible, no les importó permanecer de pie durante todo el partido, con tal de mirar las pantallas de televisión y no perder una sola jugada ni lo que ocurría en el lejano país europeo.

No fueron pocas las familias que prefirieron reunirse en familia en torno al aparato televisivo y sumarse desde tierras aguascalentenses al encuentro internacional.

Tras el triunfo, 2 a 1, la emoción contenida estalló.

Los “¡viva México, cab...!”, “¡sí se pudo!”, aplausos y toda clase de manifestaciones se dejaron escuchar en sitios públicos y privados por toda la ciudad. Siendo ya mediodía, muchos se quedaron en los merenderos a seguir el festejo.

Otros salieron de inmediato a tomar las calles, se congregaron en torno a la glorieta en honor a Benito Juárez o simplemente ondearon banderas a bordo de sus autos mientras hacían sonar el claxon.

Y el festejo se prolongó durante todo el día.

Dato

La ciudad de Rostov del Don, sitio donde se celebró el encuentro, se ubica a 11 mil 443 kilómetros de Aguascalientes. En ruso se identifica como Ростов-на-Дону.

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