El avistamiento de un jaguar en la Sierra Gorda ubicada en Xichú, un hecho sin precedentes en la región
Entre agosto de 2024 y mayo de 2025, un equipo de investigadores de la UNAM, encabezado por Juan Felipe Charre-Medellín y Hernando Rodríguez-Correa instaló 75 cámaras trampa en la Reserva de la Biosfera Sierra Gorda de Guanajuato. Más de 21 mil días de muestreo permitió obtener 11 registros independientes de dos jaguares adultos
Miguel Martínez
El hallazgo se publicó en la revista científica Check List y constituye un hecho histórico en la entidad, pues hace que Guanajuato se sume al mapa nacional de conservación del felino más grande de América.
Las imágenes fueron captadas en bosques de encino y selvas secas tropicales, en altitudes que van de los 711 a los 1,617 metros.
Los felinos mostraron actividad principalmente nocturna y crepuscular, con el 80% de las detecciones entre las seis de la tarde y las seis de la mañana.
Antecedentes previos en Guanajuato
El hallazgo llena un vacío en la validación de los corredores biológicos del centro y oriente de México.
Guanajuato se conecta ahora con registros previos en Querétaro, San Luis Potosí e Hidalgo, lo que confirma que la Sierra Gorda funciona como un corredor estratégico dentro de la Sierra Madre Oriental.
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Para los especialistas, este registro demuestra que, pese a la transformación humana, la región sigue siendo funcional para la dispersión y persistencia de la especie.
También señalan la necesidad de prevenir conflictos con la ganadería y el cambio de uso de suelo, factores que podrían poner en riesgo la supervivencia del felino.
El equipo destacó que la presencia del jaguar en Guanajuato confirma la funcionalidad de los corredores biológicos, pero también la urgencia de protegerlos. Para ellos, el registro es una señal de esperanza, aunque advierten que sin hábitats seguros la especie no podrá sostenerse en el largo plazo.
Más allá de la ciencia
La Sierra Gorda de Guanajuato, con sus 236 mil hectáreas de biodiversidad, se reafirma como un espacio vital para la vida silvestre y como un puente natural que conecta poblaciones de felinos en el centro del país.
Más allá de la sorpresa, el descubrimiento coloca en la agenda pública la protección de este felino emblemático y su entorno natural, abriendo un nuevo capítulo en la relación entre sociedad y biodiversidad en el corazón de México.


























