¿El poder decide quién merece justicia?, sí
La justicia no falla por falta de leyes ni de protocolos, en Sinaloa falla porque se aplica de manera selectiva y cuando la justicia es selectiva, deja de ser justicia para convertirse en un privilegio.
La diferencia no está en el delito —que es el mismo—, sino en quién es la víctima.
Esos despliegues no los vemos ni los vimos en los más de tres mil casos de personas desaparecidas, víctimas de la violencia en las calles a partir de septiembre de 2024.
Desde una perspectiva de derechos humanos, esta práctica constituye una forma de discriminación institucional. El derecho a ser buscado de manera inmediata no debe depender de las relaciones económicas y de poder, menos de cuántos seguidores se tiene en redes sociales.
¿Entonces se necesita tener poder, relaciones y visibilidad para acceder a la justicia de manera efectiva en Sinaloa? No, pero sucede y el Estado lo seguirá haciendo mientras lo permitamos.
¿Cuántas veces más veremos este trato diferenciado desde las propias autoridades? ¿Qué más tenemos que vivir para confirmar que el Estado nos ha fallado?
Por ahora me despido, nos leemos en la siguiente entrega.
*Gustavo Enrique Rojo.
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*El autor es Director de la Asociación Civil Observatorio Ciudadano de Mazatlán. Contador Público, Auditor Forense Certificado y Licenciado en Derecho, especializado en auditorías a recursos públicos y temas anticorrupción.
















