elsoldemazatlan
Análisismiércoles, 8 de abril de 2026

El último de los anarquistas también fue el primero

Entre esos jóvenes se encontraba Sergio López Inda, adelantado a su época, con una capacidad intelectual inusual para los años que cargaba encima, la seguridad que expresaba y el manejo de conceptos que dejaba perplejo a los escuchas.

Yo no sabía a cuenta de qué había parado en ese lugar, todos hablaban desaforadamente, mientras me entretenía bebiendo el café dejando de lado las profundas reflexiones de estos jóvenes filósofos de mi pueblo.

La consulta por los derechos indígenas nos vinculó en una actividad nacional en espacios diferentes, entonces “el Changa” gozaba de un respeto generalizado, admirado por su arrojo, consecuencia y rebelde social.

Muchas son las interminables trasnochadas, las dejamos al aire para quienes la vivieron de cerca, en especial los cumpleaños del Turu, hasta la inmensidad del mar se veía pequeña.

Importa resaltar lo que poco se dice y se sabe, una breve semblanza de un hombre cabal que ha luchado día con día para mantenerse fiel a lo que es, el costo no ha sido pequeño, pero ha valido la pena.

Ahora se entiende cuando en 1994 el grupo de jóvenes universitarios temía encontrarse con el famoso “Changa”, no estaban ante un hombre cualquiera, sino ante uno que se la jugaba todo con las palabras que salían de su boca.

Las opiniones vertidas en este artículo son responsabilidad de quien las emite y no de esta casa editorial. Aquí se respeta la libertad de expresión

ÚLTIMAS COLUMNAS

Más Noticias