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Localsábado, 26 de diciembre de 2020

Entre el aserrín y la madera: De comerciante a carpintero

Desde hace 12 años, don Alberto Tirado elabora bases para cama de madera a la medida de sus clientes

Marimar Toledo / El Sol de Mazatlán

Desde muy chico se ha desenvuelto en el comercio, pues su familia se dedicó a la venta de loza toda su vida y ahí aprendió sobre la vendimia.

El Administrador de Empresas Turísticas de profesión, trabajó 15 años en la hotelería, para posteriormente retomar el comercio, por años vendió muebles, después solo bases para cama y colchones y desde hace 12 años el mismo elabora.

El carpintero que le vendía las bases dejó el negocio y le ofreció toda la maquinaria que compro con el compromiso de que lo enseñara a usarla.

Este oficio es de mucho riesgo por el tipo de maquinaria que se utiliza, se requiere mucho cuidado y concentración, en su caso, le ha costado tres dedos.

Don Beto tarda dos horas en hacer una base y aunque hay mucha competencia en este tipo de negocio, su ventaja es que él las fabrica y las vende, y al no tener intermediario le queda una mayor ganancia

Con el apoyo de su esposa en el negocio, logró sacar a delante a sus tres hijos y ha podido sobrevivir en esta crisis del Covid-19.

Asegura que su trabajo lo diferencia de los demás, ya que las bases de pino que él hace son reforzadas y los clientes ya lo ubican por la calidad y resistencia, además, les pone un líquido especial para que dure más y no le entre la polilla

Trabaja madera de Durango, principalmente pino, huanacaxtle y cedro. Él fue quien puso de moda en Mazatlán la base de cama tipo canguro, que la tomó de una revista de Estados Unidos, pero que fue modificando algunos detallitos.

El maestro carpintero señala que la pandemia del Covid 19 afectó su actividad, ya que mantuvo cerrado el negocio de abril a junio, porque la padecer diabetes y presión alta se convierte en una persona de alto riesgo al virus.

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