Aguas profundas / Irán, el mundo aguanta dos semanas
Las opiniones vertidas en este artículo son responsabilidad de quien las emite y no de esta casa editorial. Aquí se respeta la libertad de expresiónEl consenso entre los analistas es que el mundo está listo para aguantar un conflicto en Irán de no más de dos semanas; después de eso los gobiernos tendrán que comenzar a tomar decisiones de fondo, en algunos casos radicales y, en el caso mexicano, sería necesario revisar el Presupuesto de Egresos de la Federación.
La crisis petrolera generada por el conflicto con Irán puso a los crudos marcadores por encima de los 120 dólares por barril. Sin embargo, las primeras declaraciones de Donald Trump sobre la guerra y las acciones de países productores que incrementaron rápidamente la oferta desinflaron la burbuja de los contratos petroleros en el mercado de Nueva York.
La Mezcla Mexicana de Exportación tuvo su mejor precio en la historia al alcanzar momentáneamente los 90 dólares por barril. Fue una buena noticia; pero la mala es que por las políticas de Andrés Manuel López Obrador no hay suficiente petróleo para exportar, por lo que la Secretaría de Hacienda prácticamente observa el mercado sin poder aprovecharlo, como perro de carnicería pues.
Un segundo consenso en el mercado es que este conflicto generó más volatilidad que incluso la invasión de Rusia en Ucrania o la crisis provocada por el COVID-19. El panorama es distinto a lo visto en décadas y depende en gran medida de las decisiones que se tomen en el gobierno de Trump, que no puede sostener una guerra prolongada sin enfrentar mayores problemas internos.
Uno de los temas que tiene encima es la decisión de la Reserva Federal sobre las tasas de interés. Subirlas, bajarlas o mantenerlas sin cambios podría chocar con la inflación en Estados Unidos, generando un escenario de estanflación económica que la administración Trump busca evitar.
Existe además una gran falta de visibilidad sobre lo que puede ocurrir en el plano geopolítico. Lo que sucede en el Estrecho de Ormuz es particularmente grave en términos de flujo de petróleo, con una caída que no se había visto en décadas. Esta situación mantiene en alerta a los fondos de inversión, que recomiendan diversificar los portafolios para reducir riesgos.
La expectativa es que el conflicto termine en el corto plazo, ya que a todos les conviene evitar una crisis prolongada. Si se extiende durante meses, el mundo podría enfrentar un escenario de estancamiento económico acompañado de inflación, lo que complicaría aún más la situación global.
A finales del año pasado y en enero se trabajaba con un escenario de debilidad del dólar y disminución de tasas de interés, pero el conflicto cambió completamente el panorama. Un tercer consenso en el mercado es que la confrontación podría terminar pronto, ya que Irán no tendría la fuerza suficiente para enfrentar una ofensiva directa: carece de baterías antiaéreas suficientes, ha agotado parte de su arsenal de misiles y su gobierno está dividido.
No se prevé una invasión directa de Estados Unidos, pero sí mayores compromisos de la administración Trump. Si se decide controlar el estrecho de Ormuz, sería necesaria una intervención militar de mayor escala, lo que también dependería de la popularidad presidencial.
Para los mercados es urgente quitar a Irán el control de la salida marítima del petróleo. De lo contrario, durante los próximos seis meses el crudo podría alcanzar hasta 130 dólares por barril, con una inflación en Estados Unidos cercana al 4.4%. Aunque no sería tan alta como la registrada durante la pandemia, sí podría frenar numerosos planes de inversión en todo el mundo.