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Análisissábado, 7 de marzo de 2026

De la pluma de Miguel Reyes Razo / Las divas del cine mexicano en los años 50

“¿Aceptaría usted trabajar en una película que exigiera que se desnudara?”, preguntó Rita Ganem.

“¡Hummm! Pues todo dependería del guión, de la historia… Err. No sé. Según…

“¿Qué planes tiene para su carrera?”

Y, generalmente, obtenían:

Los años cincuenta y Ana Bertha Lepe —cuarto lugar en el Miss Universo— en estilizado bikini y sombrero charro hasta en los cajones de los boleros de la avenida Juárez.

Atracción:

“No se pierda Juventud Desenfrenada. Vea el “Desnudo Juvenil del Cine Mexicano”. ¡Aída Araceli!”

Antonio de Hud, Alfonso Mejía, Sonia Furió, Alejandro Cianguerotti, Gastón Santos, Carlos Navarro, Columba Domínguez.

¿Los problemas de una adolescente?. La belleza de Martha Mijares, la severidad de Ofelia Guilmain y la dureza de Carlos López Moctezuma.

Esposas Infieles.

Mi campeón. Ana Bertha Lepe y Raúl Macías. El Ratón de artista.

¡Yaa! Ni dado. ¡Sáquenlo! ¡Fuera el Ratón! ¡No sirve!

Ídolo en el ring. Orfebre de un gancho izquierdo. Fulminante castigo al hígado. Ambición de muchachos.

Don Mike de la Colina, promotor de los Luteroth, se llenaba los bolsillos. Y el doctor Gilberto Bolaños Cacho vigilaba las cejas de los peleadores.

Raúl Macías, El Ratón, noqueador del tailandés Chamren Songkitrat. Medio campeonato mundial de peso gallo.

Alphonse Halimi lo derrotará.

Adiós.

“Ya no podía dar el peso. Se le pasó su hora. No le dieron la oportunidad…”

Jorge Ferretis, el censor número uno. Desde la Secretaría de Gobernación se da rumbo al cine mexicano. Con lupa se revisan guiones. Y exhibición de películas extranjeras. Ferretis prohíbe.

Salvador Elizondo y otros jóvenes ansían renovar la industria. Crean poderoso grupo de —ilusionados— trabajadores. Piensan. Observan la hora del mundo.

Elizondo —educado en la Alemania de Hitler—, hijo de productor de películas, deslumbra:

“A mi juicio —afirma Pablo Marentes— Salvador Elizondo, cuyo saber alcanza aprendizaje de chino clásico, es un ‘Hombre del Renacimiento’”.

Salvador Elizondo funda “Grupo Cine Nuevo”. Logra que la UNAM dé lugar al aprendizaje del cine, con Henrique González Casanova.

Elizondo, literato, filósofo, y los suyos educan a futuros cineastas. Jorge Fons fue uno de sus excelentes logros.

Ana Luisa Peluffo filma La Mujer Marcada, con Joaquín Cordero y Erna Martha Bauman. Surge Carmela Rey. La cámara persigue las piernas, la espalda, la mirada desnuda de la artista.

“Yo posé para los escultores que obtuvieron el monumento La Diana Cazadora”, deslizó alguna vez.

El tiempo desvaneció su vago dicho.

Helvia Martínez, secretaria de la Dirección General de Petróleos Mexicanos, era una joven de apenas 16 años que aceptó desnudarse para dar vida a la escultura.

“Más de cincuenta años duró el secreto”, escribe la hija del escultor Vicente Mendiola Quezada, uno de los creadores. Juan Olaguíbel, el otro.

El presidente Manuel Ávila Camacho decidió, a mediados de su gestión, que en pleno Paseo de la Reforma se alzara una bella escultura. “Nada de tema histórico”, recomendó.

Estudiante de la carrera de secretaria taquimecanógrafa, pero ya con habilidad para el trabajo, Helvia Martínez —urgida de trabajo— ingresó a Petróleos Mexicanos.

“Me fascinaba el deporte. La natación. Luego la esgrima. Prácticas que modelaron mi cuerpo.

“Iba a la escuela, con uniforme y tobilleras. Por la tarde las mudaba por las medias de seda que la actividad profesional requería.

“Estaba en Petróleos Mexicanos, en la Dirección General, cuando me ofrecieron ser modelo.

“Y fui la Flechadora de la Estrella del Norte, con el arco hacia la altura.

“Mi cuerpo virgen quedó para siempre en la Diana Cazadora. Mis dieciséis años. Mi pudor. Mi desnudez”.

Primeros renglones de El Secreto de la Diana Cazadora.

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