De la pluma de Miguel Reyes Razo / López-Dóriga… aquellos años
Felicidades, querido Joaquín.
“¡Bienvenido! Venga, lo llevaré con nuestro nuevo jefe de Información. Helo aquí. El señor Mario Santoscoy”.
Todavía no se daba vuelta Spota rumbo a su oficina cuando Torres le lanzó:
“Perdone, señor Spota. ¿Quién es Octavio Paz?”
¿Te imaginas? Para el carácter y peso de Spota. ¡Este personaje ignoraba qué “jais” con ese tal Octavio Paz!
Total.
Gabriel Alarcón Chargoy oyó hablar de un joven reportero llamado Mario Santoscoy. “Inteligente, audaz. Cubrió policía y obreras en La Prensa. Compadre de Manuel Buendía”.
“¿Por qué, don Gabriel?”, le preguntaban.
“Al ojo del amo… engorda el caballo”, respondía el multimillonario.
“Con mucho gusto, señor Alarcón”, respondió el joven —tenía 27 años— Mario Santoscoy. Vestía finos trajes, fumaba cigarrillos importados y los encendía con finos Dunhill.


















