El Espectador / Defiende Morena el legado de Felipe Calderón
Las opiniones vertidas en este artículo son responsabilidad de quien las emite y no de esta casa editorial. Aquí se respeta la libertad de expresiónLuego del fracaso de la iniciativa original de Reforma Electoral, el Plan B de la presidenta Claudia Sheinbaum insiste, aunque en menor calado, en vulnerar al INE y a sus funcionarios. Pero lo curioso del asunto es que lo hace bajo lineamientos que dejó plasmados el personaje antítesis del movimiento cuatroteista: el expresidente Felipe Calderón.
Entre los elementos que busca modificar la nueva propuesta enviada al legislativo se encuentra, una vez más, la obligación de que los consejeros electorales y los funcionarios de alto rango del órgano garante de la democracia perciban salarios menores al de la presidenta de la República. Según los datos del gobierno, son 28 las personas que al momento no cumplen con esos parámetros.
El dato interesante es que esa medida de austeridad burocrática, citada recurrentemente durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador, es un postulado presente en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos desde el 2009, y es una iniciativa original de Felipe Calderón, el mismo que la 4T califica como uno de los peores mandatarios que ha tenido el pueblo mexicano.
En específico, el 24 de agosto de 2009, justo a la mitad de su sexenio, el gobierno de Felipe Calderón público en el Diario Oficial de la Federación el decreto por el que se reformaban y adicionaban los artículos 75, 115, 116, 122, 123 y 127 de la Carta Magna. El objetivo de los cambios fue regular la definición de las percepciones salariales de los funcionarios federales, estatales y municipales.
El texto completo del decreto hace referencia a que cualquier definición de ingresos salarial debe ajustarse a los lineamientos del Artículo 127. Éste a la letra establece que “Los servidores públicos de la Federación, de los Estados, del Distrito Federal y de los Municipios, de sus entidades y dependencias, así como de sus administraciones paraestatales y paramunicipales, fideicomisos públicos, instituciones y organismos autónomos, y cualquier otro ente público, recibirán una remuneración adecuada e irrenunciable por el desempeño de su función, empleo, cargo o comisión, que deberá ser proporcional a sus responsabilidades”.
Pero el punto clave viene en la Fracción II de ese Artículo, la cual versa de la siguiente manera: “Ningún servidor público podrá recibir remuneración, en términos de la fracción anterior, por el desempeño de su función, empleo, cargo o comisión, mayor a la establecida para el Presidente de la República en el presupuesto correspondiente”.
Estamos entonces, probablemente, ante un caso de plagio narrativo, en el que los líderes de la 4T, tanto AMLO como Sheinbaum Pardo, hicieron suya una bandera que le pertenecía a su peor enemigo. Y no es que se critique que se impulse también la reducción de salarios en los órganos autónomos, pero debería reconocerse que algo bueno hizo su antecesor.