Opinión de Valentín Herrera / Servir a la salud, ¿sueño alcanzado?
El 3 de diciembre de 1967, me encontraba en casa de un buen hombre, Aurelio Pazos, en la localidad de Atzalan, Veracruz, quien, a cambio de ayudarle a desgranar mazorcas de maíz, nos permitía a un grupo de niños ver su televisión… en el pueblo no había más de cinco de estos aparatos.
Nací en Misantla, Veracruz, a los 5 años mi padre nos llevó a mi madre y mis hermanos a Atzalan, en la región central del Estado. Ahí estudié la primaria. El primero y segundo año de secundaria en la localidad de Altotonga y la concluí en una telesecundaria de Atzalan.
Cuando en diciembre de 1967 vi el primer trasplante cardíaco no comprendía mucho del tema, pero hizo nacer en mí el anhelo de ser médico, operar y hacer lo que vi en la televisión, corrí a comentarlo con mi madre… y ella me tomó de la mano llevándome con el médico.
A los 15 años, con el apoyo de mi mamá, viajé a la Ciudad de México para estudiar el bachillerato en el CCH, posteriormente cursé la carrera de Médico Cirujano en la UNAM y Cirugía General en el Hospital “Dr. Agustín O´Horán”, de la Secretaría de Salud, en Mérida, Yucatán.
El 1 de julio del 2000, mi jefe, el Dr. Barragán, me informa que existe un probable donador de corazón en el Hospital San José del IMSS en Puebla y un receptor en espera.
En medio de la jornada electoral de aquel año, fui personalmente a Puebla para realizar la procuración del órgano, regresar al Instituto y junto con el Dr. Barragán realizar el primer trasplante cardíaco ortotópico con la técnica de Shumway (biauricular) en el Instituto Nacional de Cardiología.
En 1995 inicié como profesor adjunto en el curso de residencia en Cirugía Cardiaca, avalada por UNAM; años después adquirí la titularidad del curso llegando a formar más de 20 generaciones de cardiocirujanos de México y de muchos otros países de América Latina y El Caribe.
En 1996, junto con un equipo de especialistas iniciamos el programa de Cirugía Cardíaca de Mínima Invasión en el propio Instituto Nacional de Cardiología, corrigiendo una cardiopatía congénita llamada comunicación interauricular a través de una mintoracotomía derecha submamaria.
En la década de los 90´s y con el liderazgo del Dr. Barragán iniciamos el programa de Tromboendarterectomía Pulmonar para hipertensión pulmonar tromboembólica crónica, un procedimiento que se realiza solamente en el Instituto Nacional de Cardiología “Dr. Ignacio Chávez”.
Durante la primera década del siglo XXI, el Instituto logró grandes adelantos en cuanto a la cirugía cardíaca se refiere: se incrementaron los trasplantes, la cirugía de aorta en todas sus variantes. En 2007 tomé la subjefatura del departamento y en 2009 la Jefatura, cargo que dejé en octubre del 2017.
El trabajo fue arduo, logrando la instalación del Programa de Cardiocirugía y sentando las bases para la Residencia de Cardiología -hoy en día egresó la segunda generación de cardiólogos. Este cargo concluyó en abril del 2023 para ocupar la Subdirección de Gestión y Evaluación en Salud de la Dirección Médica del ISSSTE.
Para un servidor, ésta aventura representa haber cumplido el sueño que inició aquel 3 de diciembre de 1967.
Y es que el compromiso de quienes nos dedicamos a velar por la salud de las y los mexicanos es inquebrantable. Nos debemos a la gente y es por ello que servimos de manera incansable para cuidar el bien más valioso de cualquier ser humano: su salud.














