Firmar con nombre propio, una conquista de la lucha de las mujeres
De las autoras de libros clásicos como Jane Austen o las hermanas Brontë a J. K. Rowling, utilizaron seudónimos para poder publicar o hacer más visible su obra
Kevin Aragón
El caso de Rowling, tan sólo es uno entre decenas de ejemplos de mujeres que se vieron obligadas a ocultar sus verdaderos nombres, ya fuera para buscar una aceptación popular o por el simple hecho de tener una mínima oportunidad de publicación.
Este 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, reflexionamos sobre este fenómeno y recordamos a aquellas autoras, cuyas obras rompieron las cadenas del género para abrirse paso entre los clásicos de la literatura.
Sus obras se convirtieron en clásicos
En México también
Aunque estos son algunos de los ejemplos más famosos, Diana del Ángel advierte que estas prácticas sucedieron a lo largo del mundo, sin que México ni América Latina pudieran salvarse ni siquiera ya entrado el siglo XX.
“En México Josefina Vicens (1911-1988)—autora de la novela “El libro vacío”—recurrió a los seudónimos, uno de ellos era Diógenes García, Vicens solía escribir crítica de tauromaquía, narrativa y centenas de guiones cinematográficos.
Los casos extraordinarios
Nombres femeninos al alza
“Está la idea de que hoy publican a más mujeres o que ganan premios, no es real, si revisamos los resultados de premios o cantidad de publicaciones siguen siendo la mayoría obras de hombres”, apunta Diana del Ángel.
¿Literatura femenina o escrita por mujeres?
Como epílogo de esta conversación se le pregunta a Diana del Ángel por la diferencia entre “literatura femenina” y “literatura escrita por mujeres”, términos que han estado en debate de académicas y escritoras.
Soy reportero especializado en temas culturales con 7 años de experiencia. Estudié Letras en la FFyL de la UNAM.






























