Vargas Llosa plasmó en su última obra su pasión por el vals criollo y la música de Perú
Te dedico mi silencio plasma los estilos de vida de los lugares más recónditos del Perú, a través de historias de personajes que se entrelazan en un mismo fin: un libro sobre la vida de un guitarrista
El músico lleva por nombre Lalo Molfino, un introvertido y misterioso personaje que en una sola noche cautivó el corazón de expertos y asistentes a un bar de un barrio bajo en la capital peruana.
Así es como el gran literato deja huella indeleble de sus orígenes y de su música, para terminar con su muerte con la generación del “Boom” latinoamericano.
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Mario Vargas Llosa murió ayer a la edad de 89 años / Foto: EFE
Es casi seguro que la música de una canción del grupo Los Morochucos o de Óscar Avilés sonaba de fondo mientras el gran Mario Vargas Llosa (1936-2025) escribía la que tal vez, no imaginaba, sería su última obra literaria, Te dedico mi silencio (Alfaguara).
En este texto, el escritor peruano dejó muy en claro que antes de que el destino definiera cualquier cosa que marcara su vida, debía rendir tributo a uno de los legados musicales que su tierra había dado al mundo: el vals criollo peruano.
En uno de los párrafos de este libro donde se confiesa un apasionado de la música criolla y cuya historia debía contar al mundo, afirma que todos los días de su vida escuchaba estos ritmos desde el desayuno hasta la cena y que lo acompañaban incluso, a la hora de escribir.
Para el Premio Nobel de Literatura, el motivo de que el vals de su tierra, junto a la marinera, hayan prevalecido por generaciones, es porque su magia acerca a las personas; y a diferencia de otros ritmos como los de Brasil y de otros países del mundo donde cada persona baila por separado, el vals peruano se debe bailar en pareja, creando emociones llenas de pasión y sensualidad que incluso culminan en la unión de ambos para toda la vida.
Fue miembro del Institut de France in Paris, France / Foto: Reuters
Lo anterior, lo narra en uno de los capítulo de Te dedico mi silencio, cuya historia se basa en la aventura de su protagonista Toño Azpilcueta, un escritor experto en música criolla quien descubre a un guitarrista de Chiclayo, (capital de la región de Lambayeque, en el noroeste de Perú).
De ahí se desprende la trama, la cual, Toño Azpilcueta, emprende un viaje por los lugares más recónditos del Perú en busca del misterioso guitarrista de quien supo, después de un tiempo que había muerto, así que decide inmortalizar su talento a través de un libro.
Recibiendo el Premio Nobel de Literatura 2010 / Foto: Reuters
En esta obra, Vargas Llosa, describe las zonas de nivel más bajo de Lima en el pasado, de donde surgió el vals criollo peruano, “los callejones de Lima solían ser, entre otras cosas, verdaderos hervideros de ratas, un serio problema para quienes sufren y padecen con estos repugnantes animalitos.
“Casi todos los barrios del centro de la capital, o en todo caso los más antiguos, tenían callejones, esa colección de cuartitos alrededor de un patiecillo que los dueños alquilaban o vendían a las familias… Nadie iba a imaginar que esos callejones serían, antes que ningún otro, el lugar donde encontrarían hogar las músicas populares peruanas, sobre todo el vals, que se tocaba y cantaba al natural, sin micro por supuesto, sin escenarios para la orquesta ni pistas de baile. Porque allí se celebraban las famosas jaranas, y se bailaba la zamacueca, y después la marinera y el valscecito…”.
Entre personajes diversos, que representan los estilos de vida, la gastronomía, tradiciones y costumbres de la tierra andina, se entrelazan historias de amor unidas por décadas gracias al vals criollo, así como algunas que muestran decadencia como los orígenes de Lalo Molfino quien, con su maestría como narrador, describe cómo fue abandonado este personaje en un basurero de donde fue rescatado por un maestro de escuela primaria de Chiclayo.
La última obra literarias de Vargas Llosa / Foto: Cortesía Alfaguara
“En mi opinión, el interés de Le dedico mi silencio es doble. Por un lado, se trata de la anunciada última novela del escritor que mejor ha interrogado la realidad nacional, pese a las críticas, hasta cierto punto justificadas, de intelectuales como Ángel Rama.
“Muy pocas veces se ha visto una trayectoria como la de Mario Vargas Llosa, un escritor que ha cristalizado una obra rica, arriesgada, casi siempre original, en registros diversos como la novela urbana, la policial, la histórica, incluso la novela erótica, solo por enlistar algunos, y siempre oscilando entre el drama, lo grotesco, la tragedia y también el carnaval. “De ahí que su anunciado silencio revista de un aura singular a su última novela, en la que efectivamente resuenan, como en una catedral, las voces, temáticas y obsesiones de las ficciones previas”, dice el crítico Félix Terrones, en su crítica del sitio Trama… espacio de crítica y debate.