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Méxicodomingo, 8 de febrero de 2026

Entre nieve y abandono: La Rosilla, el pueblo más frío de México, resiste pese a las carencias

Erika Uribe y Alejandro Gómez

Hace casi 70 años, cuando las carreteras aún no existían y el aislamiento era todavía mayor, Gabino Silva González llegó a este pueblo en busca de empleo.

Llegó atraído por la presencia de un aserradero que había en la zona y le daba trabajo no solo a los habitantes de La Rosilla, sino de toda la región.

Para él, la razón es clara: los jóvenes se van buscando una mejor educación.

El invierno en La Rosilla trae consigo escasez de alimentos

¿Cómo se vive con las temperaturas congelantes?

A sus 36 años, no se imagina su vida fuera de La Rosilla: ahí nació, creció y está su familia, además de su fuente de trabajo. Uno o dos meses está fuera, pero siempre regresa. “Me gusta estar en la sierra”, dice.

Después de años de recurrir a dicha práctica, asegura que no es peligrosa porque se trata de un motor de diésel, aunque debe cuidar que la lumbre no llegue a los cables.

El asilamiento es más peligroso que el frío

“Pero ahorita no hay nadie”, dice al recordar que la enfermera salió del pueblo por una emergencia familiar.

Una boda en La Rosilla fue transmitida en televisión por coincidencia

El restaurante Doña Lucy es un lugar de paso obligado que desde hace 27 años es atendido por María Leandra Gómez Mireles, a quien todos conocen como Mary.

En el menú hay comida sencilla pero sustanciosa: hamburguesas, huevos al gusto, bistec ranchero, caldillo de carne, entre otros platillos pensados para quien viene de lejos y necesita calentar el cuerpo antes de seguir su camino.

En ese entonces, la región ni siquiera contaba con electricidad; la luz llegó hasta enero de 2008.

Mateo, un niño de La Rosilla, sueña con ser doctor

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