¿Qué es el chic frugal? Generaciones jóvenes usan esta tendencia para desafiar al fast fashion
Esta nueva tendencia busca rechazar la lógica de consumo excesivo mientras se valora la calidad y el buen gusto
Lorinda Cramer / The Conversation vía Reuters*
La estética “chic frugal” está de moda, por contradictorio que parezca el concepto, ya que “frugal” sugiere un enfoque en el ahorro, mientras que “chic” rezuma una sensación de lujo.
El chic frugal implica comprometerse con compras que durarán muchos años y formarán parte de un “guardarropa para siempre”.
McGrath invita a los consumidores a invertir en calidad -“cómpralo bien o cómpralo dos veces”-, combinando compras de lujo con ropa más barata e incluso de segunda mano.
Moda lenta y sitios de reparación
McGrath no es la primera persona en impulsar el cambio promoviendo el consumo de ropa sostenible y responsable.
El movimiento global de moda lenta apoya a las personas a (como su nombre indica) reducir el consumo de ropa. Pero comprar menos es más fácil decirlo que hacerlo.
La moda lenta se basa en una mayor conciencia del impacto ambiental y social de nuestras compras. También implica construir una relación diferente y más profunda con nuestra ropa.
Los cafés de reparación ofrecen espacios donde las personas pueden arreglar su ropa, desde cremalleras rotas hasta daños más complejos, con la ayuda de reparadores cualificados
Cada uno de estos factores es relevante como contrapunto a lo que se ha convertido en un problema masivo: el aumento vertiginoso del consumo y el descarte en Australia.
Restricciones y austeridad
La elegancia frugal tiene muchos paralelismos históricos. Aunque los contextos difieren, estos momentos animaron a los australianos a conformarse con lo poco que tenían.
La ropa no tenía una sola vida. Podía remendarse, ajustarse y adaptarse. Podía transmitirse de persona a persona. La ropa era tan valiosa que a menudo se legaba.
Esta actitud considerada hacia la ropa no terminó en el siglo XX. Las convulsiones globales siguieron subrayando la importancia crucial de una larga vida útil de la ropa.
Durante la Gran Depresión, al dispararse las tasas de desempleo, los presupuestos para ropa se desplomaron. Esto exigió ingenio para mantener a las familias vestidas.
Algunos respondieron confeccionando ropa nueva con prendas viejas rescatadas del fondo de sus armarios. Otros recurrieron a materiales novedosos, como bolsas de azúcar, para confeccionarse nuevos atuendos.
¿Cambiará la estética “chic frugal” nuestra forma de pensar sobre nuestra ropa? Es difícil saberlo, pero todas las campañas a favor del consumo de moda sostenible tienen el potencial de generar un cambio muy necesario.
* Profesora de Patrimonio Cultural y Estudios de Museos, Universidad de Deakin. Traducción de El Sol de México.



























