Adultos mayores, la eterna encomienda
¿En materia de inclusión financiera cuál es la verdadera ayuda y protección que necesita darles el Estado a los adultos mayores?
Ella es una mujer joven, en uso de todas sus capacidades, y además con estudios hasta de posgrado, ha tomado incluso cursos sobre cómo usar las tecnologías financieras para no cometer errores y llevar mejor sus finanzas.
Por el contrario, el banco hizo de todo para que ella tuviera la certeza de que no le iban a devolver un solo peso; bajo el infalible argumento de que “alguien” utilizó sus contraseñas para sacar el dinero.
Fueron días amargos, de aclaraciones, de catarsis, de auto reproches, y de mucha frustración al ver cómo su banco le contestaba improcedente todas sus solicitudes de aclaración y de reembolso del dinero.
Hasta que, con el acompañamiento del Barzón, pero con mucho valor y sobre todo, la certeza de tener la razón, logró su objetivo: el banco le devolvió el dinero, hasta el último peso pagado.
En especial de aquellos cuentahabientes en edad adulta mayor, a quien la época los arrojó a la inclusión financiera sin poder meter las manos o negarse, ya sea para el pago de sus jubilaciones o para simplemente recibir dinero.
Necesariamente tienen que abrir una cuenta en un banco, y peor aún, con todo lo que ello implica, usar aplicaciones móviles, hacer trámites físicos personales, leer y firmar documentos, llevar un registro de sus movimientos.
Para no sentirse torpes o insuficientes acuden directamente a las sucursales a aclarar sus dudas, ¿y quienes los esperan ahí?, personas que saben que están solos, en la indefensión, que no cuentan con nadie.
Que tienen la certeza de que necesitan ayuda para hacer cualquier trámite o gestión, y peor aún que serán víctimas silenciosas de lo que les pase. Así las cosas, ya sea en los cajeros, en ventanilla, en el módulo que te reparte los turnos, en la sala de espera.
¿A merced quién se encuentran?, y eso por decir lo menos, porque afuera de la realidad es aún peor. Volví a ver las cifras, mujeres, y adultas mayores son el principal blanco de la delincuencia, ya sea desde sus dispositivos móviles o en lo presencial.
Siempre habrá riesgos esperando por ellos. En necesario hoy más que nunca, con la cantidad de delitos al alza, poner atención en lo que está sucediendo con ellos en especial, con los robos que se quedan en la impunidad, porque les cuesta desplazarse.
Que nada de lo que hoy les pasa a ellos, no sea ajeno, o extraño, porque hasta allá a donde ahora los vemos, algún día estaremos nosotros si Dios permite.
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@terecarbajal