Inaugurada en 1892 como la textil más moderna del país, la exfábrica fue símbolo del progreso porfirista y, al mismo tiempo, cuna de la rebelión obrera del 7 de enero de 1907
Caracterizados como Melchor, Gaspar y Baltasar, llegaron para entregar juguetes y repartir alegría entre niñas y niños que acudieron con su familia a la tradicional celebración