Iglesia de San Andrés Apóstol en Tenejapan conserva tradición ancestral de enterrar a sus difuntos en el atrio
Para los habitantes, estar enterrados en el atrio significa permanecer “bajo el amparo de la iglesia”, donde la comunidad ha mantenido una conexión espiritual entre el templo y sus ancestros
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Iglesia de San Andrés Apóstol en Tenejapan mantiene su atrio como lugar de sepultura de fieles difuntos / Foto: Facebook Los pueblos de México
Situado en la región montañosa central, San Andrés Tenejapan es uno de los pocos municipios de las Altas Montañas que aún conserva una tradición un poco inusual y que, desde hace siglos, dejó de ser practicada en muchos lugares; hablamos de la sepultura de difuntos en el atrio de su parroquia.
En la iglesia de San Andrés Apóstol, en Tenejapan, las familias continúan enterrando a sus difuntos en el atrio de la parroquia, debido a una tradición ancestral arraigada que se ha mantenido en este lugar, donde el atrio (recinto o patio a cielo abierto) funciona como un panteón comunitario.
La costumbre de enterrar a los muertos cerca de lugares considerados sagrados tiene raíces cristianas profundas. En Roma, los primeros cristianos utilizaban las llamadas catacumbas, que eran cementerios subterráneos, donde, además de sepultar a sus fieles, también celebraban misas.
Esta práctica, común en la zona de las Altas Montañas, se debe a creencias locales sobre la cercanía con un espacio sagrado y el respeto hacia los difuntos. Sin embargo, sepultar a los difuntos en el atrio de la iglesia no solo tiene un significado espiritual, sino que se consideraba un lugar de descanso privilegiado.
El atrio de la iglesia se encuentra al límite de su capacidad / Foto: Facebook Los pueblos de México
Durante siglos, enterrar a una persona —dentro o fuera de una iglesia—, era un privilegio reservado solo para personas de la sociedad de la alta alcurnia, quienes contaban con poder político-religioso para realizar estos actos. Con el tiempo, esta actividad pasó de ser un gesto devocional a un símbolo de estatus.
En la época colonial, en América, solo los nobles podían ser enterrados en estos lugares santos, pues solo ellos tenían el recurso económico para comprar nichos, gavetas o criptas de la iglesia. No obstante, estos espacios no eran de propiedad perpetua, pues cuando ya no existía quien los pagara, los restos eran exhumados y enviados a un osario común.
Ahora bien, aunque la práctica de enterrar a los muertos dentro o fuera de las iglesias era importante en el cristianismo colonial, la actividad generaba serios problemas de salubridad. Los olores que desprendían los cuerpos en descomposición atraían problemas sanitarios a las comunidades.
En 1787, el Rey Carlos III de España, firma una real cedula donde prohibía los entierros en iglesias y, a su vez, ordenó la construcción de cementerios fuera de la ciudad, en lugares ventilados y alejados de la civilización. La Iglesia consideró esta medida como radical, por lo que no todas las localidades la obedecieron.
En el atrio de Iglesia de San Andrés Apóstol sepultan aún a los difuntos de la comunidad / Foto: Facebook Los pueblos de México
Por esta razón, en San Andrés Tenejapan, esta transición nunca ocurrió por completo debido a su arraigo cultura, donde la comunidad náhuatl de la zona ha mantenido una conexión espiritual profunda entre el templo y sus ancestros. Para los habitantes, estar enterrados en el atrio significa permanecer “bajo el amparo de la iglesia”.
Por otra parte, cabe resaltar que el municipio cuenta con una geografía complicada, lo que dificultó la creación de un panteón civil amplio, manteniendo el atrio de la iglesia de San Andrés Apóstol, no solo como un jardín, sino como el principal panteón del centro municipal.
Actualmente el espacio es tan reducido y solicitado, que existe una práctica de rotación. En ocasiones, para enterrar a un nuevo difunto es necesario exhumar restos antiguos o compartir fosas familiares, una realidad que las autoridades locales han intentado gestionar por años.
Esta tradición ha generado retos logísticos para el municipio, ya que el atrio se encuentra al límite de su capacidad, lo que ha llevado a discusiones sobre la necesidad de crear un nuevo cementerio municipal fuera del centro histórico de San Andrés Tenejapan.
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