A Puerta Cerrada | Eduardo Rivera y sus pronósticos
No fue así.
Contra muchos pronósticos, el alcalde que dejará de serlo antes del año nuevo decidió lanzarse a la aventura electoral confiado en esa parte de la población que quiere a Morena y a todos sus representantes fuera del gobierno y del poder.
La tarea no parece sencilla.
El mismo Eduardo Rivera cuenta (y muestra) con encuestas de preferencia electoral que lo colocan por debajo de Armenta, en rangos de diferencia de entre 4 y 10 puntos porcentuales.
Para motivar a los integrantes de su equipo les recuerda que en las elecciones de 2010 y 2021 obtuvo muchos más votos de los previstos por las firmas encuestadoras y los alienta a pensar que ese mismo fenómeno se repetirá en esta ocasión.
Eso puede ser posible, pero tanto el futuro candidato como todos los miembros del war room que le acompaña deben poner atención en dos variables.
Una tiene que ver con el rival de enfrente.
La otra variable está relacionada con el propio Rivera.
Para llevar a las urnas a ese amplio sector de los electores que rechaza a Morena tendrá que ser un candidato combatiente, duro y agresivo en el discurso, que destaque los puntos débiles del rival para activar la molestia masiva a través del sufragio.
La duda radica en saber si podrá y si se atreverá a hacerlo, para sumar posibilidades, cuando en el pasado reciente se ha caracterizado por el bien hacer, el bien parecer y la (excesiva) prudencia.
X: @jorgerdzc

















