Cultura de paz en acción: Educar la sensibilidad para transformar la convivencia
Melissa Isaaly Mendoza Bernabé
Por ello, la pregunta central no es si necesitamos más cultura de paz, sino cómo estamos contribuyendo a cultivarla. ¿Qué espacios generamos para que niños, jóvenes y adultos expresen lo que sienten sin convertirlo en confrontación? ¿Dónde promovemos encuentros y no solo actividades?
La cultura de paz se construye como experiencia, porque es una práctica que se teje en lo cotidiano, en cada gesto, en cada diálogo, en cada acto creativo. En última instancia, apostar por la educación artística es apostar por una ciudadanía sensible, empática y capaz de imaginar otras formas de convivencia.
Porque la paz es una posibilidad que se construye todos los días. Y el arte, junto con la educación, puede ser uno de sus caminos más profundos.
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