La emoción más universalmente experimentada: la angustia
La lista de síntomas que acompañan la angustia es bastante extensa, van desde la taquicardia, palpitaciones, dolor, palidez, exceso de calor, sensación de ahogo, nauseas, temblor, hormigueo, vértigo, mareo, sudoración y sequedad de boca, entre otros.
La angustia puede estar relacionada con problemas:
Prácticos (relacionados con el manejo del hogar, el cuidado de los niños, el trabajo, situación económica),
Físicos (dolores, enfermedades, cansancio, sueño, problemas sexuales; como resultado de drogas, alcohol, cigarro, cafeína o ciertos medicamentos, la falta de oxigenación)
Familiares (las relaciones de pareja, hijos, hermanos, padres).
Emocionales (temores, preocupación, apatía y tristezas).
Inquietudes espirituales o religiosas.
Se recomienda:
Buscar actividades de relajación (música, pintura, lectura, etc.)
En cuanto lleguen los pensamientos que provocan el sentimiento de angustia, inmediatamente cambiarlos en alguno otro que traiga consigo recuerdos placenteros.
La psicoterapia, bien sea en grupo, familiar o individual. En algunos casos, el problema se puede solucionar únicamente con sesiones continuadas de psicoterapia o simplemente conversando con la persona que más confianza le tenemos.
Y En casos alarmantes, es necesaria la administración de ansiolíticos o antidepresivos, que sirven para disminuir los síntomas y calmar al paciente.
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