En la antesala del infierno
En la antesala del infierno
Guillermo Pichardo / El Sol de Puebla
Entonces, Fernando que era el office boy en Nueva Era en ese lejano mes de marzo de 1983 le dijo: "Señor, en el área de formación hay un muchacho de Veracruz al que ví anotando el juego y tiene todos los datos".
"Dile que venga", le ordenó don Enrique.
El muchacho que estaba en el área de corrección de galeras, lo que ya no se estila en nuestros días, metido en lo suyo le respondió: "Dile que ahorita voy".
Caminé hacia la oficina de don Enrique, subdirector del diario y me lo encontré a medio camino y me preguntó: "¿Tú sabes de beisbol?". Le respondí "Le entiendo señor".
"Vente vamos a hacer la crónica".
Esa noche el duelo de pitcheo fue entre Enrique "Huevito" Romo y Pablo Gutiérrez Delfín y recuerdo que Puebla perdió el choque 12-5, cometiendo una gran cantidad de errores.
Se acomodó en su silla frente a su máquina, le fui pasando los datos y con una velocidad endemoniada devoró cada una de las teclas para escribir la crónica.
Don Enrique terminó la crónica y de su equipo de reporteros, ni sus luces.
"¿Quieres ser cronista? Desde mañana tú cubres el beisbol".
Y desde ahí hasta el día de hoy.
Ya jamás le perdí la pista y como lo dijo, a partir de ahí me encargué de cubrir el beisbol en Nueva Era -hasta su cierre- y más tarde en El Sol de Puebla.
Su partida es dolorosa porque, siempre desde su trinchera, apoyó a todos los deportes y defendió a muerte la permanencia tanto del futbol como del beisbol en su querida Puebla.
Era un hombre que dividía opiniones, pero sí, con un corazón que no le cabía en el pecho.
Se le extrañará, don Henry.
Un abrazo para toda su familia.
Amante de la política, el acontecer diario y los temas de actualidad; editor web y periodista en eterna formación, siempre a un clic de distancia.




























