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Deportesmartes, 1 de febrero de 2022

Santiago Gómez, un "Gallito" de muchos espolones

El nuevo prospecto de Yanquis nació por azares del destino en Ciudad de México, “pero es poblano al cien por ciento”, aclara su padre Sergio Gómez

J.L. Hermida Uscanga / El Sol de Puebla

Fue a esa edad, concretamente en el 2011, cuando “El Gallito” dijo a sus padres “quiero jugar beisbol”.

Todo lo hecho y lo logrado, siempre llevando la estafeta de Puebla.

POBLANO AL CIEN

Sergio, guerrerense de nacimiento, llegó a Puebla hace 33 años donde estudió la carrera de Educación Física y más tarde se casó con su compañero de vida, Celia Castro.

“Gallito” es el segundo hijo del matrimonio Gómez Castro, y desde su embarazo fue atendida en la capital por el hermano de Sergio, de profesión ginecólogo.

“Mi hermano quiso atender el parto de mi sobrino y nos trasladamos a la Ciudad de México, donde nació “El Gallito”, pero allí estuvo un solo día, porque al día siguiente nos regresamos a Puebla, nuestro lugar de residencia.

“No hay ninguna duda, “Gallito” creció, estudió y se hizo deportivamente en Puebla, y con orgullo digo que es poblano al cien por ciento”, aclara Sergio Gómez.

SU CAMBIO A LA PELOTA

Ya como cinta negra a los siete años de edad, Santiago decidió probar fortuna en el beisbol. En aquel 2011 se vivía el gran momento de los Pericos que ya habían disputado dos finales del Sur consecutivas y una final de Liga Mexicana.

Fue a esa edad cuando Santiago dijo a sus papás “quiero ser beisbolista”. A Sergio, beisbolista amateur, le encantó la idea y de inmediato encontró un sitio para él.

“Lo llevamos primero con los Filis al parque Ecológico. Allí lo entrenó Raúl Bustos, y al poco tiempo lo pasamos a la Liga Zaragoza con Linces del “Tato” Luna".

“Con Linces jugó hasta los 12 años, y después pasó a Borregos del Tec de Monterrey que tenían a su cargo Chucho Calvo y Alejandro Esquivel… con ellos ya jugó sus últimos años dentro de la liga”, destaca “El Gallo” mayor.

DE CATCHER A SEGUNDA BASE

Como receptor representó a Puebla en infinidad de nacionales, siendo siempre el titular indiscutible detrás del plato en la categoría en que estuviera.

“Aunque no lo creas, nunca pudo jugar un nacional en Puebla, porque todos eran en el interior de la República”, destaca su papá.

“A los nueve años, allá por 2013, participó en el internacional de La Florida, donde fue todo el equipo de Linces. A esas alturas todavía era receptor”, recuerda Sergio.

Entonces, Chucho y Alejandro, decidieron colocar a Santiago en la segunda base, una posición donde comenzó a figurar con el equipo melenudo, y que lo llevaría a lograr conquistas inimaginables.

A los 14 años de edad, su papá conocía las habilidades de su hijo y escuchó hablar de Edwis Taveras, un instructor dominicano que ya había trabajado en la escuelita de Linces que tenía “Tato” Luna por la zona de La Carcaña.

“Lo llevé con él. La verdad no había ni donde entrenar. Empezamos en un terreno baldío por Villa Frontera y en otros sitios, hasta que Taveras se instaló en el Tec de Puebla.

Santiago posee las herramientas que buscan las grandes organizaciones en un pelotero para firmarlo: Fuerza, contacto, velocidad, defensa y buen brazo.

Esa misma velocidad que ya mostraba desde que estudiaba la primaria cuando fue una de las figuras del equipo de atletismo del CENHCH.

Un atleta en potencia con grandes aspiraciones, que después de firmar con los Yanquis tiene un objetivo en mente: convertirse en el tercer poblano en jugar en Grandes Ligas.

Un “Gallito”, con los espolones suficientes para lograrlo.

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