Inteligencia Artificial con sentimientos
La computación afectiva, una tecnología informática que explora las emociones y reconoce cómo nos sentimos, permitirá que las máquinas interactúen con empatía con el usuario
Ricardo Segura / EFE
Esta tecnología, que explora nuestras emociones y puede llegar a reconocer cómo nos sentimos, ha dejado de ser una utopía según la UOC.
MÚLTIPLES APLICACIONES EN LA VIDA DIARIA
En el campo educativo las tecnologías con inteligencia emocional podrían ayudar a detectar la frustración de un estudiante cuando no entiende algo, o a diseñar técnicas de enseñanza que creen interés, despierten la curiosidad o capten la atención, añade la UOC.
Lapedriza señala que esta disciplina “estudia cómo crear máquinas que puedan reconocer e interpretar apropiadamente las emociones humanas, y responder a dichas emociones”.
Para hacer realidad esas máquinas, se trata de captar señales relacionadas con nuestro estado de ánimo.
"Para conseguirlo pueden usarse cámaras que observen los movimientos faciales o gestos de una persona; sensores que capturen señales fisiológicas, como los latidos o la respiración; o micrófonos que analicen los cambios de entonación", apunta esta profesora.
"Esas señales transmiten información que por medio de técnicas de aprendizaje automático (machine learning) y establecen patrones que determinan el estado emocional de una persona", explica Lapedriza.
MAQUINAS CON INTELIGENCIA EMOCIONAL
En el futuro, un teléfono móvil con CA podría detectar nuestro estado emocional a través de la presión que hagamos al usar el teclado, mayor cuando estamos nerviosos, o de las características de nuestra voz, según Lapedriza.
"Si el móvil detecta que estamos experimentando una emoción negativa podrá intervenir para ayudarnos a hacernos sentir mejor. Por ejemplo, si detecta estrés, podrá sugerirnos dar un paseo o proponernos unos ejercicios de respiración o meditación", apunta.
Los asistentes como Alexa podrían analizar la voz del usuario para detectar su malestar o frustración, cuando tenga que pedirle al dispositivo que repita lo que dijo porque no se entendió.
Así, la máquina podría aprender a disculparse, con un comportamiento emocionalmente inteligente, según esta profesora.
"Necesitamos que los robots nos miren y nos entiendan al igual que los humanos nos entendemos entre nosotros, para que puedan estar integrados en nuestras vidas", señala Masip.