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Cuando los adultos, quienes no viven su sexualidad en forma consciente, plena y creativa, intentan que los niños sean sexualmente responsables para “evitarles”, entre otras cosas, embarazos adolescentes, conflictos o desviaciones sexuales, decepciones, desencuentros, abusos, manipulaciones, sometimiento, etc… lo que van proyectando hacia el futuro sexual de sus hijos, de los niños, paradójicamente, son los patrones repetitivos que intentan evitar. ¿Por qué? Pues porque si los adultos no cambian su vibración sexual no pueden esperar que los niños crezcan y se desarrollen sexualmente sanos.
Los niños, en la actualidad, están poniendo de cabeza a sus padres, los maestros, sacerdotes, pastores, tíos, abuelos, etc… porque vienen muy “revolucionados”, con una sexualidad precoz, con un lenguaje sexual a muy temprana edad que altera a más de un adulto, quien proyecta en los niños sus propios miedos y conflictos sexuales no resueltos.
Sucede que los niños de hoy, si no se les reprime y se les censura, tienen integrada la sexualidad a sus vidas como algo natural que forma parte importante y esencial para su sano crecimiento y desarrollo y no entienden por qué a muchos adultos, incluyendo a sus padres, les asusta que expresen palabras como pene, vagina, pechos, nalgas o el por qué llega una edad en la que no se les permite bañarse juntos entre hermanos niño y niña o con sus padres (en el caso de que así haya ocurrido).
Tampoco entienden el por qué los temas sexuales no se hablan en casa, o se hablan exageradamente o se censuran ciertos temas, o se hablan entre mujeres o entre hombres, etc… Los niños perciben esa energía del miedo y la ansiedad que muchos adultos tienen con respecto a la sexualidad porque los ven tensos y si se atreven a mencionárselos siquiera la consecuencia es el regaño, la censura y/o la represión.
Como adulto no puedes esperar que los niños sean sexualmente responsables cuando ni si quiera les permites manifestar su naturaleza sexual, porque tienes miedo. Los niños están “sexualmente despiertos” y lo que ellos necesitan es una guía asertiva por parte de los adultos.
Los adultos tienen que entregarse a la experiencia de conocer a los niños olvidándose de sí mismos, de sus creencias, tapujos y conflictos sexuales, deben, también tener una mente abierta, un corazón abierto y las manos abiertas sin juzgar ni interpretar por el filtro de su propia educación sexual para, entonces, poder recibir el regalo de una sexualidad despierta y consciente en crecimiento a través de los niños (esto para nada tiene relación con desviaciones sexuales como la pederastia, el abuso sexual o el incesto).
Para ello, los adultos tienen que aprender a conectarse con la naturaleza, aprender a conectarse consigo mismos, aprender a desandar el camino andado de su propia sexualidad, aprender a descodificar su aprendizaje sexual, aprender a desapegarse de sus enseñanzas sexuales unilaterales en las que no cabe nada más que lo que sus enseñanzas les han dado y que los mantiene rígidos. Entonces, los niños se podrán expresar maravillados diciendo: “¡por fin mamá, por fin papá!”, “¡por fin..!”
De este modo, cuando los niños expresen su sexualidad a través de comportamientos y palabras, los adultos no los censurarán y sí los guiarán impulsando su naturaleza, porque habrán salido de la vibración crisis y de la dependencia de todos los apegos sexuales que continuamente provocan división y conflicto.
Por otro lado, también es imprescindible comprender que muchas de las experiencias que actualmente vives en tu sexualidad son el resultado de tus creencias. Las creencias, por lo general, nos son inculcadas desde niños y éstas, se van metiendo tan dentro de nuestro subconsciente que las transformamos en verdades absolutas.
Las creencias, con el tiempo, se convierten en afirmaciones así, por ejemplo, si utilizas frases como: “todos los hombres son iguales”, “las mujeres son objetos sexuales de placer”, “no soy lo suficientemente bueno en la cama”, “si me muestro sexualmente como soy van a decir que soy puta”, “solo me estás utilizando”, “las mujeres son mentirosas y les gustan los hombres cabrones”, “el sexo es asqueroso”, etc…
Y todas aquellas frases que se te puedan ocurrir en este momento, sucede que, literalmente, vas creando tu futuro; es decir, el universo hará que se te cumplan esas afirmaciones y, al constatar que tus afirmaciones, cuyo fundamento son las creencias, se manifiestan por medio de tus experiencias sexuales, irónicamente, reforzarás esa creencia y expresarás nuevamente las afirmaciones correspondientes y se te seguirán materializando en forma de experiencias sexuales frustrantes y así indefinidamente permanecerás en un círculo vicioso.