En el lugar 35 se ubica Ocoyucan, tras el análisis de mil 612 viviendas en venta. En este municipio, el costo promedio es de cuatro millones 829 mil 821 pesos, con precios que oscilan entre 450 mil y 60 millones de pesos.
Pese a que en México el derecho a la vivienda digna está reconocido constitucionalmente, este comportamiento del mercado inmobiliario evidencia dinámicas cada vez más excluyentes, afirma el estudio.
Este panorama también se evidencia en el resto de entidades con municipios catalogados en esta lista: Ciudad de México, Nuevo León, Jalisco, Quintana Roo, Oaxaca y Querétaro.
¿Quién puede pagar estas viviendas?
Bajo estos supuestos, comprar una vivienda de un millón de pesos requeriría un ingreso mensual aproximado de 30 mil 699 pesos; para una de tres millones de pesos, implicaría ingresos mensuales de 93 mil 632 pesos.
El fenómeno representa un desafío para la política de vivienda y el financiamiento hipotecario, con implicaciones urbanas y sociales de largo plazo, al limitar la movilidad social y concentrar la propiedad en segmentos reducidos.
Asimismo, el alto costo de las viviendas no solo restringe el acceso a la compra, sino que también empuja a muchas personas hacia el mercado de renta como única alternativa.
No imponer control de precios, sí ampliar la oferta
De forma adicional, sugieren el fortalecimiento del transporte público, la conectividad digital y la provisión de equipamiento en zonas periféricas para ampliar las alternativas habitacionales viables y reducir la presión sobre áreas centrales.
Es menos calidad a mayor costo”: habitantes de Atlixco enfrentan alza inmobiliaria por turismo
El departamento, describe, cuenta apenas con lo básico: sala y comedor integrados en un solo espacio, dos habitaciones pequeñas y un baño. “Es como para dos personas máximo”, comenta.
Aun así, considera que el precio es elevado para lo que ofrece. En el mercado encontró casas cuyo valor oscila entre un millón y medio y dos millones de pesos, montos que rebasan por completo su capacidad de crédito.
Imposible acceder a un crédito después de los 50 años
A su juicio, la plusvalía ha beneficiado a propietarios e inversionistas, encareciendo la vida de la población local, incluso en las rentas, que han subido de manera constante, tanto en el centro como en colonias alejadas.
Ayuntamiento vigila mercado inmobiliario
Además, consideró que los costos máximos de vivienda que señala el ITESO son exagerados, ya que el valor comercial está regulado con base en el valor catastral y límites normativos.
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Atlixco es el municipio de Puebla con el costo promedio más alto para viviendas y ocupa el lugar 34 en el país. / Foto: Daniel Casas / El Sol de Puebla
Atlixco, Santa Clara Ocoyucan y San Andrés Cholula se encuentran entre los 50 municipios del país con los precios de vivienda más elevados anunciados en las plataformas digitales; el costo promedio de un inmueble supera los cuatro millones de pesos, de acuerdo con el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO).
Para poder adquirir una propiedad en estas demarcaciones se requiere un ingreso mensual aproximado de 131 mil 780 pesos, una cifra seis veces mayor al ingreso promedio nacional. Estos montos no solo resultan inaccesibles, también impactan el derecho humano a una vivienda digna, al propiciar dinámicas excluyentes asociadas a la especulación inmobiliaria y fenómenos como la gentrificación.
Así lo revela el Boletín de Análisis Económico del instituto —con datos actualizados a junio y realizado por Claudia Ibarra Baidón, Gonzalo Hernández Gutiérrez, Elvira Mireya Pasillas Torres, Enrique Redonda Aguirre y Luz del Carmen Ortega Puentes—, que también pone en evidencia que estos municipios poblanos aparecen en la lista por ser zonas metropolitanas consolidadas, destinos turísticos con alta demanda o áreas residenciales exclusivas.
El informe detalla que Atlixco ocupa la posición 34 del ranking. De 206 propiedades anunciadas en plataformas digitales, el precio promedio es de cuatro millones 838 mil 813 pesos, con un mínimo de 315 mil y un máximo de 75 millones de pesos.
Por su parte, San Andrés Cholula se posiciona en el lugar 44, luego de examinarse 3 mil 13 anuncios de vivienda. El precio promedio es de 4 millones 584 mil 764 pesos, con inmuebles que van desde 418 mil hasta 70 millones de pesos.
Se explica que la valorización del suelo, el auge de plataformas de renta temporal y la especulación inmobiliaria —compra de inmuebles con fines de reventa o renta rápida para obtener ganancias elevadas— han transformado la oferta habitacional, especialmente en zonas urbanas de alta demanda.
Santa Clara Ocoyucan concentra el segundo costo promedio más alto de vivienda en la entidad. / Foto: Daniel Casas / El Sol de Puebla
Para habitantes de Atlixco, acceder a una vivienda propia es complejo, incluso en el segmento más accesible del mercado, como el de interés social —caracterizado por espacios reducidos—. De acuerdo con algunos testimonios, ni siquiera contar con empleo formal y prestaciones garantiza la posibilidad de adquirir un inmueble.
Los investigadores realizaron una simulación de crédito hipotecario, comparando los precios del mercado inmobiliario y los ingresos promedio por hogar con base en datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), a través de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares 2024, publicada en julio de 2025.
Así, la simulación considera un crédito con 20 por ciento de enganche, plazo de 20 años, tasa fija de 11.08 por ciento, Costo Anual Total (CAT) de 13.2 por ciento y una mensualidad equivalente al 30 por ciento del ingreso familiar.
Sin embargo, para una vivienda con el costo promedio en dichos municipios, de cuatro millones de pesos, demandaría percepciones por 131 mil 780 pesos al mes. En contraste, detallan, el Inegi reporta que el ingreso mensual promedio nacional por hogar, sin considerar transferencias, es de 21 mil 355 pesos.
Para la gran mayoría de los hogares, la compra de una vivienda con el precio mediano o promedio del mercado formal resulta financieramente inviable. Esto confirma que la estructura de precios del mercado formal de vivienda está desconectada de la realidad de ingresos de la mayoría de las familias,apuntan.
San Andrés Cholula registra el tercer precio promedio más alto en vivienda dentro del estado. / Foto: Daniel Casas / El Sol de Puebla
Esta brecha entre ingresos y precios excluye a una amplia proporción de la población del mercado formal de vivienda en propiedad, afirman, impulsando la demanda de renta y de soluciones habitacionales en el ámbito informal.
Esta dinámica, advierten, deja en una posición especialmente vulnerable a la población de ingresos medios y bajos, que enfrenta un doble obstáculo: no puede acceder a una hipoteca para compra de vivienda en las zonas mejor ubicadas y, al mismo tiempo, encuentra que las rentas en estas áreas exceden con creces su capacidad de pago.
El resultado es un desplazamiento hacia zonas periféricas o menos equipadas, con impactos negativos sobre la calidad de vida, el tiempo de traslado y las oportunidades laborales y educativas,concluyen.
Los académicos señalan que garantizar el derecho a la vivienda en este contexto requiere abrir un debate público sobre posibles alternativas que permitan equilibrar este acceso. Esto, explican, no implica imponer controles de precios, sino diseñar intervenciones que amplíen la oferta y reduzcan barreras de acceso.
Los costos de las viviendas en Atlixco, municipio de vocación turística, alejan la posibilidad de compra para la mayoría de la población. / Foto: Daniel Casas / El Sol de Puebla
Así, proponen que una primera línea de acción debe centrarse en incentivar la construcción de vivienda bien ubicada y asequible mediante estímulos fiscales, simplificación regulatoria para proyectos dirigidos a sectores medios y bajos, y agilización de trámites para densificación en zonas con infraestructura existente.
La creación de reservas territoriales y el impulso al uso de suelo mixto pueden contribuir a contener la presión sobre los precios. También proponen incentivos fiscales para ofrecer alquileres accesibles, garantías públicas para inquilinos sin historial crediticio sólido y apoyos focalizados, como subsidios parciales o esquemas de cofinanciamiento público-privado para la compra.
“Atender los retos del mercado de vivienda en venta implica complementarla con reglas claras, incentivos adecuados y políticas urbanas coherentes. Se trata de construir un marco que permita mayor eficiencia y equidad, reconociendo que la vivienda no es solo un bien económico, sino un derecho fundamental”, finalizan.
En Atlixco, uno de los tres municipios poblanos en el ranking, el encarecimiento de la vivienda comienza a resentirse entre la población local, que cada vez encuentra mayores obstáculos para acceder a un crédito hipotecario y adquirir una vivienda propia. Lo que hace algunos años era un proyecto alcanzable para familias trabajadoras, aun en la informalidad, hoy se percibe como una meta lejana, en un municipio que ha consolidado su vocación turística.
Para quienes habitan y trabajan en Atlixco, estas cifras no son solo estadísticas. Linda Moramel, de 30 años, empleada de un banco en el centro del municipio, relata que recientemente logró adquirir un departamento a través de su crédito Infonavit, aunque no en las condiciones que esperaba.
Un trabajador en Puebla enfrenta obstáculos para acceder a un crédito hipotecario. / Foto: Daniel Casas / El Sol de Puebla
“Mi idea era comprar una casa, pero fue lo que se pudo conseguir con el puntaje que tenía”, explica. El inmueble le costó 700 mil pesos, paga alrededor de mil 500 pesos a la quincena y, aunque logró concretar la compra, reconoce que el espacio es reducido y está ubicado en una zona retirada.
Para la población local, mayor de 50 años de edad, adquirir una vivienda propia en Atlixco es complejo, incluso entre las más económicas del mercado. Mayra Arcos, de 58 años y empleada en un restaurante del centro, asegura que adquirir hoy una casa sería imposible. Señala que las viviendas de interés social (caracterizadas por sus reducidos espacios) alcanzan entre un millón 400 mil y un millón 500 mil pesos.
Para pagar un crédito de ese tamaño, calcula que necesitaría ingresos mensuales cercanos a los 12 mil pesos para destinar al menos 4 mil pesos al mes y liquidar la deuda en un plazo razonable. En su caso, pese a que se encuentra en un empleo formal, con prestaciones, sus condiciones laborales no le permiten acceder a un crédito hipotecario. “Nosotros como empleados no ganamos esos sueldos”, lamenta.
Por su parte, Arturo Juárez, de 55 años y bolero, coincide en que el aumento de los precios ha sido drástico. Hace dos décadas vendió su casa por una necesidad económica con la intención de adquirir otro terreno y volver a construir. Sin embargo, el aumento de los precios le impidió adquirir una casa nuevamente, incluso de menor tamaño, por lo que se ve obligado a pagar una renta mensual de dos mil 500 pesos por un reducido espacio.
Un terreno que hace 20 años costaba 20 o 30 mil pesos hoy vale 500 o 600 mil (...) Hoy hacerse de una casa está muy difícil,sostiene.
El trabajador vincula este aumento de precios al auge turístico de Atlixco, reconocido como pueblo mágico y destino frecuente de visitantes nacionales. “Donde hay lugar turístico, todo es carísimo”, comenta, al comparar la situación con otros puntos del país.
La alcaldesa de Atlixco, Ariadna Ayala Camarillo, señala que su administración plantea que haya oferta habitacional con costos accesibles. / Foto: Daniel Casas / El Sol de Puebla
Javier Cilia, de 25 años y trabajador de una tienda de abarrotes, observa que el incremento ha sido sostenido al menos desde 2015. Aunque actualmente vive en casa propia y no ha intentado tramitar un crédito hipotecario, reconoce que las zonas céntricas y áreas como Metepec registran los mayores aumentos en precios de compra y renta. Considera que la derrama económica del turismo ha impulsado el mercado inmobiliario, aunque no necesariamente en beneficio de todos los sectores.
Frente a estas voces, la presidenta municipal de Atlixco, Ariadna Ayala Camarillo, señala que el desarrollo inmobiliario ha sido un tema de interés para su administración, cuidando que este se mantenga accesible para su población local frente al auge turístico del municipio, con una oferta inmobiliaria que abarca cerca de 37 mil viviendas.
En Atlixco el desarrollo inmobiliario tiene diferentes gamas, el que permite la accesibilidad para personas que no tienen tanta solvencia económica y desarrollos con una plusvalía mayor (...) cuidamos mucho de fenómenos derivados del turismo consolidado, como la gentrificación, que se presentan como un desafío constante,apunta.
Reconoce que el gobierno local se rige por el Programa de Desarrollo Urbano vigente desde 2013; sin embargo, afirmó que trabaja en su actualización para garantizar un crecimiento ordenado y para que el ayuntamiento también forme parte del programa federal Vivienda del Bienestar, para que la población local de bajos recursos pueda acceder a un crédito hipotecario.
“En lo que va de mi administración, ni en la primera ni en la segunda, porque soy presidenta municipal de continuidad, no hemos firmado un solo desarrollo inmobiliario de interés social porque estamos cuidando justamente que no haya ese crecimiento desmedido y que no haya actos de corrupción”, afirmó.
“(El costo de 75 millones de pesos) es totalmente exagerado, desconozco dónde hayan salido esos datos duros, pero la misma norma no te permite incrementar más allá del 2.5 por ciento del valor comercial al valor catastral”, finalizó.