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Localjueves, 4 de agosto de 2016

Dan último adiós a edil de Huehuetlan ejecutado a tiros

Sin presencia de figuras políticas se realizó el sepelio

Osvaldo Macuil

Huehuetlán El Grande despidió a José Santamaría Zavala, su

a tiros la noche del lunes en un paraje de la carretera que conecta al municipio. La tuba y la tambora no pararon de sonar por las principales calles acompañando el féretro que fue envuelto con una bandera de México.

Sin la presencia de representantes del gobierno estatal o de Movimiento Ciudadano –partido al que pertenecía Zavalita, –como lo conocían en la región– se realizó la misa de cuerpo presente y el sepelio.

en el último recorrido que realizó por el municipio que gobernó desde 2014, contingente que estuvo encabezado por su esposa Virginia Ramírez, sus hijos, familiares y los regidores de su administración.

Cerca de las 11:00 horas, partió el cortejo fúnebre de la casa ubicada en San Agustín Ahuehuetla, para trasladarse a la parroquia de Santo Domingo de Guzmán, en la que se ofrecería la misa de cuerpo presente.

El cortejo fúnebre, en el que se encontraba una decena de policías municipales, avanzó cerca de 3 kilómetros para llegar a la iglesia principal de Huehuetlán El Grande.

El sacerdote del pueblo recibió la caja que contenía los restos mortales y en su sermón pidió a los pobladores actuar con responsabilidad ante la falta de autoridad, y entre todos vigilar que se mantenga la gobernabilidad.

Inclusive les prohibió ingerir bebidas alcohólicas durante la fiesta patronal que está por empezar: “si no nos sabemos controlar, les prohíbo que tomen; esa no es la solución para calmar las penas”, recomendó.

Después de la misa que se realizó, el cortejo fúnebre realizó una escala en la presidencia municipal, antes de dirigirse al panteón. Ahí la esposa Virginia Ramírez y sus hijos se desplomaron ante la forma en que fue ejecutado Santamaría Zavala.

Los cohetones y la música de banda con el corrido “Jefe de Jefes” no se detuvieron, y la gente continuó con su trayecto rumbo al palacio municipal, el cual se encontraba al menos dos kilómetros de distancia.

“Yo no quiero llantos. Yo no quiero penas. No quiero tristeza. Yo no quiero nada. Lo único que quiero es allá en mi velorio. Una serenata por la madrugada”, la letra de la canción “Cruz de Madera, fue con la que la banda recibió los restos de Zavalita.

https://youtu.be/u6Vd5-Zdh6U

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