Difícil, envejecer con dignidad
Bienestar físico y mental, son las principales necesidades de la población adulta, las cuales no se pueden cubrir por falta de recursos económicos
Victoria Ventura / El Sol de Puebla
De manera natural, el rendimiento físico y mental de una persona después de los 60 años comienza a deteriorarse, por lo que el bienestar físico y psicológico se convierte en una de sus principales necesidades, coinciden especialistas.
¿Qué enfermedades son comunes en la vejez?
Detalla que actualmente las principales enfermedades a las que se enfrentan son los problemas cardiovasculares, de hipertensión arterial, diabetes, artritis y obesidad.
“Si no se cuenta con el dinero suficiente para cubrir las necesidades básicas y los temas de salud, tampoco para la salud mental, que es algo que tiene poca relevancia en la vida de las personas”, comparte.
¿Cuál es el problema que más afecta a las personas mayores?
“Ya estando en la edad mayor, el cuerpo se va desgastando y las limitaciones físicas comienzan a aparecer (…) Eso lleva a que también requieran de mayores recursos para hacer frente a esa nueva etapa”, destaca.
Cuenta que acudió a seis sesiones con un fisioterapeuta que costeó uno de sus hijos, pues sus ingresos se limitan a la pensión que otorga el gobierno federal y no son suficientes para cubrir todas sus necesidades.
Red familiar, clave para los cuidados
Tal es el caso de Gabriela Guerra, la cuidadora primaria desde hace 25 años de dos adultos mayores, sus padres. Gabriela decidió asumir este papel como una forma de agradecimiento al cuidado que ellos hicieron de su hijo.
Relata que, en el caso de su madre, una de las problemáticas que atraviesa es que los fármacos que le recetan generan efectos secundarios, por lo que deben de adquirir otra presentación en farmacias particulares.
En el caso de su padre, debe de suministrarle medicamento para la memoria, que también debe conseguir de manera particular, ya que no siempre los encuentra en el IMSS o no son los de mejor calidad. Para cubrir ambos gastos destina dos mil pesos mensuales.
Cuando algún malestar se hace presente las visitas al geriatra incrementan entre dos y tres veces al mes, dependiendo la gravedad; en número son 28 mil 800 anuales sin incluir medicamentos.
“Mientras me dan cita para acudir a laboratorios o con especialistas, las personas se siguen sintiendo mal, el malestar sigue avanzando y se tiene que actuar, eso implica acudir a un servicio particular y obviamente pagar por ello”, resalta.
Reconocerlos y mejorar políticas públicas
Los académicos coinciden en que es necesario que los adultos mayores sean reconocidos a nivel social pues esto ayudará a visualizar y atender las carencias a las que hacen frente cotidianamente para que tengan una vejez digna.
En esta misma línea, sugiere que se difunda información sobre los beneficios de mejorar los hábitos de alimentación desde temprana edad, para llegar a la vejez lo más saludablemente posible; también pide concientizar sobre el ahorro financiero.
En tanto que para la docente en la UPAEP el programa de la pensión federal no es suficiente para atender las necesidades básicas del adulto mayor, pues dice que al entregarles el dinero se desconoce para qué lo utilizan, pudiendo dejar de lado la atención a la salud.
Se debe apostar por un nosocomio exclusivo para el adulto mayor en la entidad, donde se puedan atender las necesidades específicas de esta población, pero para lograrlo primero se debe promover la formación de especialistas en Geriatría para aumentar el persona, remata.


































