Difícil, envejecer con dignidad
Bienestar físico y mental, son las principales necesidades de la población adulta, las cuales no se pueden cubrir por falta de recursos económicos
Victoria Ventura / El Sol de Puebla
Envejecer con dignidad no está al alcance de todos, pues además del impacto emocional y físico que implica este proceso, existe un golpe económico que resulta de la combinación de una baja en los ingresos y el aumento de gastos, principalmente en salud, que hace que resulte muy cara la vejez.
De manera natural, el rendimiento físico y mental de una persona después de los 60 años comienza a deteriorarse, por lo que el bienestar físico y psicológico se convierte en una de sus principales necesidades, coinciden especialistas.
La lista de enfermedades a las que se enfrenta una persona de la tercera edad es larga, pero los problemas cardiovasculares, hipertensión y diabetes son algunas de las más comunes y más caras, por tratarse de padecimientos crónicos, es decir, que requieren de fármacos y atención médica constante.
¿Qué enfermedades son comunes en la vejez?
Detalla que actualmente las principales enfermedades a las que se enfrentan son los problemas cardiovasculares, de hipertensión arterial, diabetes, artritis y obesidad.
“Si no está bien en el tema económico, lógicamente que para pagar un servicio médico privado es mucho más complicado, por lo que van sobrellevando sus patologías; los ingresos que perciben al mes no son suficientes para sobrellevar todos los servicios de salud y atender sus otras necesidades”, subraya.
“Si no se cuenta con el dinero suficiente para cubrir las necesidades básicas y los temas de salud, tampoco para la salud mental, que es algo que tiene poca relevancia en la vida de las personas”, comparte.
Para la atención en materia de salud mental, la terapia para adultos mayores ronda entre los 300 y 900 pesos. Los psicólogos recomiendan que la primera fase de atención sea de tres visitas mensuales y, según los avances, puede aumentar o disminuir.
En contraste, 301 mil 62 tenían un trabajo. De ellos, 47.3 por ciento percibía un sueldo mensual de 3 mil 696.6 pesos; el 18.6 por ciento, de 7 mil 393.2 pesos; 6.2 por ciento, de 11 mil 89.8 pesos; 2.1 por ciento, de 18 mil 483 pesos; 1.2 por ciento, de 22 mil 179 pesos, en tanto que el 24.6 por ciento restante no especificó.
De igual manera, de la población ocupada, únicamente 24 mil 300 personas contaban con acceso a instituciones de salud, es decir, 8 por ciento; mientras que 266 mil 655 personas no tenían servicio de salud a pesar de poseer un empleo, por lo que sus padecimientos los tuvieron que resolver en instituciones privadas.
¿Cuál es el problema que más afecta a las personas mayores?
“Ya estando en la edad mayor, el cuerpo se va desgastando y las limitaciones físicas comienzan a aparecer (…) Eso lleva a que también requieran de mayores recursos para hacer frente a esa nueva etapa”, destaca.
Cuenta que acudió a seis sesiones con un fisioterapeuta que costeó uno de sus hijos, pues sus ingresos se limitan a la pensión que otorga el gobierno federal y no son suficientes para cubrir todas sus necesidades.
Red familiar, clave para los cuidados
Tal es el caso de Gabriela Guerra, la cuidadora primaria desde hace 25 años de dos adultos mayores, sus padres. Gabriela decidió asumir este papel como una forma de agradecimiento al cuidado que ellos hicieron de su hijo.
Relata que, en el caso de su madre, una de las problemáticas que atraviesa es que los fármacos que le recetan generan efectos secundarios, por lo que deben de adquirir otra presentación en farmacias particulares.
En el caso de su padre, debe de suministrarle medicamento para la memoria, que también debe conseguir de manera particular, ya que no siempre los encuentra en el IMSS o no son los de mejor calidad. Para cubrir ambos gastos destina dos mil pesos mensuales.
Sin embargo, el gasto incrementa cuando existen complicaciones de salud en alguno de ellos. La también madre de familia relata que su mamá es quien más problemas tiene, ya que por temporadas presenta comorbilidades que llegan hasta una hospitalización. Recuerda que la última ocasión destinó aproximadamente 15 mil pesos.
Cuando algún malestar se hace presente las visitas al geriatra incrementan entre dos y tres veces al mes, dependiendo la gravedad; en número son 28 mil 800 anuales sin incluir medicamentos.
En su experiencia, ser cuidadora de adultos mayores va más de allá de un desgaste económico, también incluye el físico y el emocional. “Llega a ser cansado, no desesperante, pero es cansado el mantener el ritmo porque requiere invertir esfuerzo, dinero y ánimo”, opina.
Inclusive, considera que enfocarse en atender sus necesidades llega a perjudicar su desempeño en otros roles sociales como el ser trabajadora y madre de una adolescente, por ello comenta que es necesario generar un espacio y con ello darle oportunidad a que otros familiares también se involucren en el cuidado.
Finalmente, dice que es necesario que se hagan mejoras en el servicio que se ofrece en el IMSS, pues reitera que la falta de medicamentos, así como las largas horas de espera para agendar una cita y para que direccionen con un especialista o al área de laboratorios son factores que obligan a los familiares a acudir al sector privado.
“Mientras me dan cita para acudir a laboratorios o con especialistas, las personas se siguen sintiendo mal, el malestar sigue avanzando y se tiene que actuar, eso implica acudir a un servicio particular y obviamente pagar por ello”, resalta.
Reconocerlos y mejorar políticas públicas
Los académicos coinciden en que es necesario que los adultos mayores sean reconocidos a nivel social pues esto ayudará a visualizar y atender las carencias a las que hacen frente cotidianamente para que tengan una vejez digna.
“Es necesario reconocer el papel y el rol que han jugado en la sociedad mexicana, son personas que con su trabajo y dedicación han hecho que las generaciones que son más jóvenes tengan buenas condiciones en todos los sentidos y creo que con el envejecimiento deben de tener un reconocimiento”, expone el doctor Corona Jiménez.
El académico de la Ibero reitera la importancia que de este sector poblacional sea reconocido, pues dice que en esta etapa de su vida también enfrentan discriminación y violencia, en algunos casos dentro de sus hogares, por lo que considera oportuno generar campañas de sensibilización.
En esta misma línea, sugiere que se difunda información sobre los beneficios de mejorar los hábitos de alimentación desde temprana edad, para llegar a la vejez lo más saludablemente posible; también pide concientizar sobre el ahorro financiero.
En tanto que para la docente en la UPAEP el programa de la pensión federal no es suficiente para atender las necesidades básicas del adulto mayor, pues dice que al entregarles el dinero se desconoce para qué lo utilizan, pudiendo dejar de lado la atención a la salud.
Se debe apostar por un nosocomio exclusivo para el adulto mayor en la entidad, donde se puedan atender las necesidades específicas de esta población, pero para lograrlo primero se debe promover la formación de especialistas en Geriatría para aumentar el persona, remata.
Reportera, editora web con más de 10 años de experiencia y aprendiz de editora de Audiencias. Mamá pollo, amante de la naturaleza, reciclo lo que puedo y soy Escorpio.


































