Al cierre de esta edición, la Jurisdicción Sanitaria y la Secretaría de Salud estatal no habían ampliado la información solicitada por este medio, mientras que la FGE mantiene en curso las investigaciones y tampoco emitió postura.
En el encuentro se analizaron temas en materia de seguridad, incluyendo acciones de prevención del delito y fortalecimiento de la procuración de justicia
Personal del Hospital General de Huauchinango reservó detalles del caso. / Foto: Bibiana Díaz / El Sol de Puebla
La intoxicación de una niña de 10 años en el municipio de Huauchinango —único caso positivo a fentanilo entre los siete menores afectados por consumir tamales presuntamente contaminados— dejó más interrogantes que respuestas. En la colonia El Potro, donde ocurrieron los hechos, los vecinos desconocieron lo ocurrido y negaron que exista una problemática de drogas en la demarcación. A esto se suma que la información oficial es limitada y que el manejo del caso por parte de las autoridades locales ha estado marcado por la reserva.
“Nos enteramos por Facebook, pero aquí nadie sabe nada”, dijo una madre de familia afuera de la Escuela Secundaria Niños Héroes de Chapultepec. Otra mujer, que esperaba a su hijo en el Jardín de Niños María Oropeza, afirmó: “Si hubiera pasado aquí, ya sabríamos quiénes son los niños. Aquí todos nos conocemos”.
Durante un recorrido realizado por este medio en la colonia El Potro, a un costado de la carretera Huauchinango-Tulancingo, la constante fue el desconocimiento. Comerciantes, vecinos y padres de familia coincidieron en que no identifican a la familia de la menor ni el punto exacto donde presuntamente se instaló el puesto de tamales. “Dicen que fue en las primeras cerradas, pero nadie sabe en cuál, y aquí todos nos conocemos”, señaló un vecino.
Algunos habitantes mencionaron que escucharon que el puesto de tamales era nuevo. “Comentan que era la primera vez que se ponía, pero son rumores; a todos nos sorprendió”, expresó una comerciante. Otros pusieron en duda que el hecho haya ocurrido en la colonia. “A lo mejor los niños estaban de paso; eso no se escucha aquí”, sostuvo otra madre.
En el exterior de la primaria Venustiano Carranza, madres de familia señalaron que no conocen qué es el fentanilo ni cómo se presenta. “No sabemos si es polvo, pastilla o qué, cómo se vende o cómo huele”, comentó una de ellas. Al preguntar si las escuelas cuentan con algún protocolo ante la posible presencia de drogas, o qué deben hacer los alumnos si alguien les ofrece alguna sustancia, respondieron que el tema no se ha abordado dentro de los salones y que no saben cómo actuar ante esta problemática. “No nos han dado ninguna plática sobre eso”, indicaron.
Vendedores de dulces y antojitos instalados afuera de los planteles evitaron dar entrevistas. Algunos accedieron a hablar sin identificarse. “¿Y si vienen después por nosotros en caso de que sí se trate de drogas?”, dijo una mujer dedicada a la venta de frituras. Otros comerciantes, como encargados de cocinas económicas, verdulerías y pollerías, coincidieron en que tienen información limitada. “¿Dónde está la niña? ¿Quién vendió eso? ¿Es de aquí?”, cuestionó un locatario.
En el área de urgencias desconocieron detalles del caso. / Foto: Bibiana Díaz / El Sol de Puebla
En la zona cercana a la Unidad Deportiva Benito Juárez, donde los vecinos deducen que ocurrieron los hechos a partir de la información difundida, la respuesta fue similar. Pocas personas dijeron conocer el caso y quienes aceptaron hablar señalaron que existen inconsistencias. “No tiene lógica; nadie vio nada”, comentó un habitante.
En el Hospital General de Huauchinango, familiares de pacientes en el área de Urgencias dijeron desconocer el ingreso de la menor. “No sabemos de qué nos habla”, respondió un hombre que esperaba atención. En la zona se informó que el hospital se encontraba en código naranja debido a un accidente carretero, lo que implicaba la atención simultánea de varios pacientes.
Al solicitar información en la administración del nosocomio, personal administrativo indicó que el director se encontraba en la ciudad de Puebla y que era el único autorizado para proporcionar datos. Señalaron que no había médicos disponibles para entrevistas debido a la situación operativa del hospital.
El Sol de Puebla también acudió a la delegación de la Cruz Roja Mexicana en Huauchinango, donde no había personal al momento de la visita; una persona presente indicó que el caso no fue trasladado por esa institución y que correspondía a otras autoridades.
Comerciantes, vecinos y padres de familia coincidieron en que no identifican a la familia de la menor intoxicada. / Foto: Bibiana Díaz / El Sol de Puebla
En el ámbito institucional, el director de Protección Civil y Bomberos municipal, Rafael Rodríguez Guevara, señaló que la atención del caso correspondió a la Secretaría de Salud estatal. “Nosotros no intervenimos; solo nos pusimos a disposición”, declaró.
Por su parte, el área de Comunicación Social del Ayuntamiento de Huauchinango informó que el asunto es de competencia estatal. “Queremos resguardar la integridad de la menor”, indicaron, y evitaron dar detalles bajo el argumento de no querer entorpecer la investigación. También precisaron que las indagatorias sanitarias correspondían a la Secretaría de Salud estatal.
Horas después, el gobierno de Huauchinango difundió un comunicado en el que informó que el 14 de febrero, a las 10:28 horas, el Hospital General reportó el ingreso de siete menores que, de acuerdo con sus padres, presentaron síntomas de intoxicación tras consumir tamales en su domicilio. Se indicó que seis fueron dados de alta el mismo día y que una niña de 10 años permaneció en observación tras arrojar positivo a fentanilo en el reporte toxicológico; fue dada de alta el 15 de febrero.
El documento añadió que la Jurisdicción Sanitaria y la Dirección de Protección contra Riesgos Sanitarios realizaron una investigación en el lugar donde se elaboraron los alimentos y enviaron muestras al Laboratorio Estatal de Salud Pública para análisis microbiológico. Asimismo, informó que la Fiscalía General del Estado (FGE) abrió un expediente de atención temprana y envió muestras al Instituto de Ciencias Forenses en Puebla para su estudio.
También se dio a conocer que el Sistema Municipal DIF realizó visitas domiciliarias y ofreció apoyo alimentario y acompañamiento legal a la madre de cuatro de los menores. El comunicado sostuvo que, desde el 14 de febrero, no se han reportado nuevos casos relacionados con el consumo de los alimentos señalados.