La 14 poniente, el escaparate de la prostitución en Puebla
Se compra a una mujer por 130 pesos
Verónica De La Luz
Eran tan solo las 15:00 horas del sábado pasado cuando la joven ya había dado su primer servicio. Le esperaba una larga jornada.
Por 130 pesos –lo que un poblano puede pagar por un viaje en taxi o lo que lo que se gasta en dos comidas corridas- las mujeres sostienen relaciones sexuales con sus clientes.
Las mujeres se encuentran de pie; algunas solas y otras en parejas. Pocas son las que tienen celular en mano. La mayoría solo fija la vista en algún punto pero no sonríen ni se percatan de quiénes pasan por la angosta banqueta.
Por fin se deciden a preguntar el precio. “Ciento treinta”, dice una. Llegan a un acuerdo y se pierden entre ambulantes, paseantes, el transporte público que tiene paso en esa calle y hombres que parecen los guardias de aquellas mujeres.
Las chicas que se prostituyen en la zona –sean obligadas o por decisión propia-, tienen en común una cobertura de maquillaje, portar bolsas pequeñas que se cuelgan de forma cruzada, y la permanencia cerca de una pared o negocio.
El peso, la altura o la edad no importan para el negocio, pues todas participan, todas compiten por persignarse con algún cliente. Esto también ocurre en calles aledañas como la 12, 16 y 18 Poniente, aunque en menor cantidad.
Sobra decir que no hay elementos de la policía Municipal o Estatal. Al menos no haciendo rondines en la zona.
























