Con voz firme, aunque con sentimientos encontrados, la también abogada recuerda que su hermana Cecilia decidió vivir en México, donde empleaba sus conocimientos para hacer activismo feminista.
Ley Monzón, legado que se extiende a 17 estados de la República mexicana
Para la familia Monzón, el dolor sigue intacto y la ausencia es irremplazable, pero el legado de Cecilia continúa abriéndose camino en tribunales y congresos.
Los datos
Jair N., sobrino de Javier, y otro hombre identificado como Silvestre N. también recibieron sentencia de 60 años por ser los autores materiales del crimen.
En el encuentro se analizaron temas en materia de seguridad, incluyendo acciones de prevención del delito y fortalecimiento de la procuración de justicia
El mayor sueño que le fue truncado a su hermana fue ver crecer a su hijo. / Foto: Facebook / Cecilia Monzon
A Cecilia Monzón la mataron, pero no lograron silenciar su causa. La abogada y activista feminista fue asesinada en San Pedro Cholula, Puebla, el 21 de mayo de 2022, un crimen que estremeció a México y España y dejó a un niño en la orfandad. Casi cuatro años después, su nombre se ha convertido en un símbolo de lucha contra la violencia machista y en una ley que busca proteger a los hijos de las mujeres víctimas de feminicidio.
“Aunque la justicia tarde, no hay que dejar de exigirla. Cansa, es difícil y duro, pero no hay que dejar de insistir”, dice Helena Monzón al recordar a su hermana, quien recibió varios impactos de arma de fuego mientras conducía su vehículo en la lateral del Periférico Ecológico.
Su muerte impactó tanto en México como en España, países de los que tenía nacionalidad, pero también impulsó un legado: la Ley Monzón, una reforma que busca impedir que los presuntos feminicidas mantengan la patria potestad sobre sus hijos y retirarla definitivamente cuando exista una sentencia.
A casi cuatro años del crimen, desde España, Helena cuenta a El Sol de Puebla cómo su familia trata de sobrellevar la pérdida de quien era hija, hermana, madre y una profesional del Derecho que apoyaba a las víctimas de violencia; incluso, todavía en vida enfrentó por la vía legal a Javier N., ex aspirante a la gubernatura del estado poblano y expareja sentimental, con quien tuvo un hijo que hoy tiene ocho años de edad.
Este personaje político, vinculado al PRI, fue acusado en primera instancia por violencia familiar; hoy está detenido y sentenciado, junto con dos sujetos más, por el feminicidio de la activista, quien al momento de su muerte tenía 38 años.
“Ella nunca dejó de moverse desde muy joven y estuvo muy vinculada a agrupaciones en la reivindicación de los derechos de la mujer, tanto a nivel legal como político. Fue una impulsora, una persona que apoyó y litigó básicamente por los derechos de las mujeres. En los últimos años de su carrera llevó casos de violencia vicaria, incluso antes de que se legislara”, destaca Helena Monzón.
Confiesa que, a unas semanas de que se acerque el cuarto aniversario luctuoso de Cecilia y en el marco del 8M, como deudos les toca seguir librando batallas a diario, pues su muerte sigue siendo muy dolorosa.
“Lo llevamos un día a la vez, porque sigue siendo doloroso. Nosotros hemos perdido a mi hermana, mi madre a su hija y mi sobrino a su madre, que es lo más doloroso de todo este asunto. Entonces, libramos las batallas diarias porque ella era una mujer vibrante, joven, luchadora y, por tanto, eso es inconmensurable. Estamos aprendiendo a vivir con eso, poniendo muy en valor todo el esfuerzo y sacrificio que hizo; nos aferramos a eso, a su legado, a su hijo sobre todo”, relató.
El feminicidio de Cecilia impactó a su familia no sólo de manera psicológica, sino también en su quehacer cotidiano, pues a Helena, quien estuvo al pendiente de todo el proceso jurídico contra los feminicidas de su hermana, le tocó adentrarse en un movimiento social que le era desconocido.
“He viajado en estos últimos años muchísimo a México; yo no vivo allí, mi hermana sí, y por tanto me tuve que adentrar y enterarme de muchas cosas a nivel legal y social. Lógicamente para mí ha sido un descubrimiento, en muchos aspectos, de un mundo muy oscuro por la naturaleza de la tragedia y por la clase de personas a las que nos hemos tenido que enfrentar, desafortunadamente. Pero también me he enterado del agarre y la lucha que hay; me he sentido admirada de las mujeres de México”, expresó.
Subraya que, en este proceso de búsqueda de justicia, se ha sentido acompañada por colectivos y abogados, comprometiéndose con la causa social feminista a un nivel que nunca antes había alcanzado.
Helena añade que le preocupa la lentitud de la justicia en México, que ella y su familia vivieron en carne propia con el caso de su hermana, quien —resalta— no vio justicia en vida, pues la carpeta de investigación por violencia familiar contra Javier N. ni siquiera alcanzó a judicializarse.
La entrevistada subraya que hoy el legado de lucha que deja Cecilia es la denominada Ley Monzón, aprobada en Puebla en marzo de 2023, una reforma mediante la cual se impide que los presuntos feminicidas mantengan la patria potestad sobre sus hijos y, en caso de ser sentenciados, se les retira definitivamente, manteniendo sus obligaciones como el pago de alimentos.
Aunque esta modificación legislativa nació en Puebla, también fue aprobada en Sinaloa, Colima y Ciudad de México, mientras que ya fue presentada en Baja California, Chihuahua, Quintana Roo, Guanajuato, Hidalgo, Tamaulipas, Guerrero, Estado de México, Morelos, Oaxaca, Chiapas, Tabasco y Durango.
“La Ley Monzón está justo en su tercer aniversario de aprobación. Ahora mismo está en un momento muy interesante, ya que se ha propuesto a nivel federal porque hay una necesidad de protección de los niños que quedan en orfandad por feminicidio. Está en tramitación; se presentó en septiembre por el Partido del Trabajo (PT), pero sé que hay diferentes partidos políticos interesados en su aprobación y espero que eso se logre este año, que sería la forma de concluir todo este tema”, indicó.
Sostiene que el mayor sueño truncado de su hermana fue ver crecer a su hijo, quien sólo tenía cuatro años cuando la asesinaron y ahora tiene ocho, por lo que ha pasado media vida sin su madre; en tanto, profesionalmente quería seguir luchando y trabajando en pro de las mujeres.
“Era una mujer que trabajaba, que estaba en mil historias, y lo que nunca deja de admirarme es precisamente la capacidad que tenía de trabajo. Y por sus sueños he seguido trabajando en lo que ella hacía y en favorecer a cuanta gente pudiera con su trabajo, y en este caso particularmente con las mujeres a las que prestaba sus servicios”, narró.
Helena sostiene que hoy, si Cecilia estuviera viva, el mensaje que daría a las mujeres que siguen en pie de lucha sería precisamente lo que ella siempre decía: que “aunque la justicia tarde, no hay que dejar de exigirla; que cansa, es difícil y duro, pero no hay que dejar de luchar”. Siempre hablaba de un desequilibrio de poder y, en este caso, incluso estaban contra un exsecretario de Gobernación del estado de Puebla, Javier López Zavala, sentenció.
Javier N. fue declarado culpable y sentenciado a la pena máxima de 60 años de cárcel por el delito de feminicidio en grado de autor intelectual; además, recibió una sentencia de seis años por violencia familiar cometida en agravio de Cecilia y su hijo. A través de apelaciones busca revertir ambas resoluciones judiciales.