Mujeres en oficios de hombres: María, Laura y Jaqueline, tres historias de cambio
Al principio los hombres se sorprenden en sus oficios, las ven incrédulos, pero luego llegan a confesar que trabajan mejor y con más calidad
Victoria Ventura
María Teresa, cargadora en la Central de Abasto
Sobre el ambiente predominantemente masculino, asegura que la convivencia es llevadera; aunque reconoce que el lenguaje puede ser rudo, ha aprendido a manejarlo.
A pesar de este panorama, Teresa Martínez se describe como una mujer fuerte, impulsada por el deseo de sacar adelante a su hija de 11 años, quien se ha convertido en su principal motivación.
Aprovecha para lanzar un mensaje a otras mujeres: “Que salgan adelante, que no les impida nada. Nosotras somos luchadoras para sacar a nuestros hijos adelante”, concluye.
Laura Cortés, la talachera de la familia
Aprendió mirando a José Aquino y a los trabajadores. Después, cuando ellos viajaban a capacitaciones a la Ciudad de México, decidió sumarse. Con el paso del tiempo, empezó a hacer talachas completas, aunque reconoce que no es sencillo.
Su historia con José está marcada por la reciprocidad. Hace 11 años ella estuvo gravemente enferma y fue él quien la cuidó día y noche; ahora, dice, le corresponde apoyarlo.
A quienes piensan que la talachería es demasiado pesada para una mujer, Laura les responde con hechos.
Jaqueline y el oficio familiar
“Se nos juntaba el trabajo y yo les ayudaba. Y ya ahorita, pues sí, ya yo lavo (...) Yo los veía desde chiquita; allá en mi casa estaba el lavado y pues veía cómo lo hacían y aprendí”, dice con naturalidad.
A lo largo del día puede lavar entre siete y ocho autos, aunque los fines de semana la cifra puede superar la decena, pues sábado y domingo son los días de mayor demanda.
Cuando los clientes la ven trabajar, algunos todavía se sorprenden, pero después de ver su trabajo regresan a buscarla directamente. “Dicen que yo se los lavo mejor que los otros”, afirma.
Para Jaqueline, desempeñar un oficio donde predominan los hombres no ha sido complicado, en parte porque siempre ha estado rodeada de su familia. Nunca ha trabajado en otro lugar que no sea el negocio familiar.
Para Jaqueline, el 8 de marzo es un día que evidencia la lucha de las mujeres en diferentes ámbitos.


































