¿Puede mi hijo dormir con su mascota?
Un médico alergólogo nos explica si el pernoctar con ellos puede traer consecuencias negativas
Erika Reyes / El Sol de Puebla La Revista
Una gran variedad de organismos que no se pueden ver viven en el pelo, la piel y las patas de las mascotas. El tema higiene/salud será una decisión personal, pero ¿qué pasa si mi hijo duerme en su cama con su mascota?
BIENESTAR EMOCIONAL
HABLEMOS DE SALUD
“En consulta diaria vemos con frecuencia la tiña y la sarna, enfermedades causadas por un hongo que se manifiesta en la piel; son muy contagiosas y ambas requieren tratamiento tanto para la persona como para la mascota”, expone.
Entre las graves están la salmonelosis, la enfermedad por arañazo de gato, Toxocara canis, Larva Migrans, Coccidioidomicosis y Toxoplasmosis, que pueden llevar a la ceguera.
ALERGIAS Y NUEVOS PADECIMIENTOS
“Llevado de manera ordenada, un niño puede convivir con su mascota, pero no dormir con ella. Especialmente si el niño es alérgico”, subraya.
¿Qué pasa si no sabemos o no se tienen antecedentes de enfermedad alérgica? El simple hecho de sobre exponerse a la mascota conlleva un riesgo alto a sensibilizarse y hacerse alérgico.
Explica que per se, el niño ya tiene una irritación crónica de la mucosa respiratoria debido a estos factores y si encima lo sobre expones a una mascota que es potencialmente alergénica, el riesgo de sensibilizarse es muy alto.
Apunta que el problema no es solo que el niño duerma con su perro o su gato, sino que esa mascota entre a su recámara, porque desde ese momento deja residuos epiteliales y el niño sigue expuesto. Esto puede acentuar la alergia o hacer aparecer nuevos padecimientos.
PREVENCIÓN Y TRATAMIENTO
“Yo preguntaría ¿cuál es la finalidad de que el niño duerma con la mascota?... este es un tema difícil que vivo constantemente en consulta cuando diagnóstico alergia”, asegura.
Una mascota es parte de la familia y no tienes que deshacerte de ella. Podemos intentar que esta no viva dentro de la casa, que tenga la suya afuera y que la convivencia con el niño se logre en el exterior y en los momentos que sean para convivir con ella.
Si clínicamente no repercute dentro de su sensibilidad alérgica, podemos seguirlo haciendo. Pero si cada vez que el niño coge al perro o al gato le da una crisis aguda, no lo podemos permitir.
“Aquí vemos los dos extremos: evitar dormir con la mascota como prevención y evitar dormir con la mascota como tratamiento; los dos tienen el mismo común denominador: evitar la convivencia con ella dentro de la recámara”, puntualizó el alergólogo.






























