Aunque considera que el estigma hacia la ropa usada ha disminuido significativamente, aún existen personas que asocian la ropa de segunda mano con baja calidad o precios extremadamente bajos.
La vendedora recomienda a quienes aún dudan acercarse a estos espacios y experimentar con nuevas formas de consumo y estilo personal.
Romper los prejuicios sobre la ropa de segunda mano no fue sencillo. / Foto: Daniela Hernández / El Sol de Puebla
Comprar ropa de paca o de segunda mano dejó de ser un símbolo asociado a la necesidad económica o a cierta clasificación social para convertirse en una práctica impulsada por la conciencia ambiental y el consumo responsable. Actualmente, personas de todas las edades —jóvenes, adultos y niños— optan por reutilizar prendas como una alternativa accesible y sostenible frente al modelo denominado fast fashion.
Este fenómeno de la ropa de segunda mano ha cobrado fuerza en espacios comunitarios. Entre ellos, el bazar Al’paca, en San Andrés Cholula, fundado por Montserrat Macip y Giovanna Orozco, quienes señalan que el quiebre de los estigmas alrededor del consumo de ropa usada ha sido evidente en los últimos años.
Lo que antes generaba prejuicios hoy atrae a públicos diversos que buscan reducir su impacto ambiental y encontrar prendas originales a precios accesibles, que pueden ir desde los 10 o 20 pesos por pieza.
Para dimensionar este fenómeno, detallan que su proyecto reúne cada mes a más de 200 vendedores en San Andrés Cholula, quienes ofrecen ropa previamente seleccionada y reacondicionada. Según sus creadoras, el perfil de los compradores es amplio y rompe con la idea de que solo ciertos sectores recurren a este tipo de consumo.
El estigma hacia la ropa usada ha disminuido significativamente. / Foto: Daniela Hernández / El Sol de Puebla
Vienen de todo: jóvenes, adultos, familias completas y niños, hombres y mujeres. Es un espacio muy inclusivo donde cualquiera puede experimentar y encontrar algo que le gusteSeñala Montserrat
Las organizadoras consideran que, si bien el público que consume ropa de segunda mano es diverso, fueron principalmente los jóvenes quienes impulsaron la normalización del uso de ropa usada, influenciados por movimientos sociales y ambientales que promueven la reutilización desde décadas atrás.
Explican que prácticas como el trueque y la reutilización ya existían desde movimientos contraculturales de los años sesenta, pero en la actualidad han resurgido con fuerza debido a la preocupación por el cambio climático y el consumo excesivo.
Romper los prejuicios sobre la ropa de segunda mano no fue sencillo. Macip y Orozco recuerdan que, al inicio, incluso sus propias familias veían con desconfianza la idea de vender ropa usada, especialmente la generación de sus padres.
Comprar ropa de paca o de segunda mano dejó de ser un símbolo asociado a la necesidad económica. / Foto: Daniela Hernández / El Sol de Puebla
“Era algo raro para nuestros papás; existía la idea de que la ropa de segunda mano era sucia o negativa. Poco a poco quisimos darle un giro más divertido, limpio e inclusivo, demostrar que también haces algo positivo por el medio ambiente”, explicaron.
Así, el bazar nació hace aproximadamente tres años y medio a partir de una necesidad personal: deshacerse de ropa acumulada. Antes de formalizar el proyecto, las fundadoras realizaban intercambios de prendas entre amigas, hasta que identificaron que muchas personas enfrentaban la misma necesidad de deshacerse de lo antiguo y darle una segunda oportunidad a las prendas, sin recurrir a grandes tiendas comerciales.
Entre los principales beneficios de adquirir ropa de segunda mano, afirman, destaca la reducción de la contaminación asociada a la industria textil, una de las más contaminantes a nivel mundial. Comprar prendas ya existentes evita la producción de nuevas piezas y disminuye el impacto ambiental del fast fashion. Además, permite a los consumidores construir estilos personales únicos, alejados de las tendencias masivas.
Puedes encontrar ropa de distintas épocas y crear looks que no todos tienenAfirmaron las organizadoras
La ropa de paca le dio la oportunidad de explorar un negocio poco explorado. / Foto: Daniela Hernández / El Sol de Puebla
Otro de los aspectos que distingue a estos bazares de ropa de paca es la creación de comunidad. A diferencia de las compras en grandes centros comerciales o cadenas internacionales, los bazares fomentan el comercio local y el contacto directo entre compradores y vendedores.
Aquí no le compras a una transnacional, sino a tus vecinos. Se hacen amistades y hay convivencia; eso es algo que no pasaría en AngelópolisDestacaron
Para Alma Martínez, vendedora de 28 años con cuatro años de experiencia en este tipo de comercio, el público consumidor también es diverso, aunque reconoce una mayor presencia juvenil, debido a la conciencia ambiental que caracteriza a las nuevas generaciones.
El tema del cambio climático ha motivado mucho a que las personas reciclen ropa. Esto ya existía, pero ahora se ha mantenido y sigue creciendo gracias a la conciencia de las nuevas generacionesExplicó
La vendedora recomienda a quienes aún dudan acercarse a estos espacios y experimentar. / Foto: Daniela Hernández / El Sol de Puebla
Martínez relató que decidió emprender en la venta de ropa de segunda mano tanto por interés en la moda como por la necesidad de generar ingresos propios. En su caso, la ropa de paca le dio la oportunidad de explorar un negocio poco explorado: las curadurías, donde el vendedor busca las prendas entre montañas de ropa, las lava, plancha y, en ocasiones, las repara antes de ponerlas a la venta, lo que influye en el precio final. Sin embargo, aun con ello, sigue siendo más barato que comprar en una tienda comercial.
Yo les diría: atrévanse a probar algo diferente, que se quiten la idea de que es ropa vieja o negativa. Hay piezas increíbles y es una forma de darle otra oportunidad a la ropaExpresó