Sin agua, entre cubetas y tambos, sobreviven en la Segunda Ampliación Guadalupe Hidalgo
Las familias diariamente racionan, al máximo, el uso del recurso hídrico para sus necesidades básicas
Jared Carcaño
Actividades diarias, como lavarse las manos, bañarse o limpiar los trastes, se volvieron un reto, porque deben buscar la forma de utilizar solo lo necesario y así no agotar sus recursos hídricos.
Van al corriente en sus pagos, pero no les cae agua suficiente
Ambas ( Yuli Herrera y María de Jesús Herrera) están al corriente con sus pagos ante la empresa Agua de Puebla. De acuerdo con su último recibo, correspondiente a enero de 2026, pagaron mil 783 pesos cada una.
Ella tiene tres tanques de almacenamiento: dos afuera de su casa y uno en la parte superior. Los adquirió paulatinamente ante la necesidad, ya que no cuentan con una cisterna donde guardar el líquido vital.
El sanitario de la planta baja tiene cubetas que utilizan para las descargas cada vez que lo usan las seis personas que viven ahí. Esta agua es reciclada de los trastes o de la ropa, porque no pueden darse el lujo de desperdiciarla.
Lavan los trastes del día en conjunto para utilizar exclusivamente lo necesario y no tirarla.
Sin importar el clima, aplican esta medida. En temporada calurosa no hay mayores inconvenientes. Sin embargo, durante los meses de lluvia y frío se vuelve más complicado, aunque —subrayó Ortega López— no tienen otra alternativa.
Familias tienen que comprar pipas
Carmina González Rodríguez y Bernarda Hernández Gallegos son vecinas; ambas viven en la calle A Oriente de la 16 de Septiembre de la colonia en mención. Hace aproximadamente dos semanas les cayó agua por última vez.
Cada día, las mujeres, ambas amas de casa, deben maniobrar y buscar alternativas que les permitan optimizarla el mayor tiempo posible.
En su casa viven tres personas: su hijo, su esposo y ella. Hace una semana pidió una pipa, aunque desconoce cuánto pagó.
En entrevista, explicó que lava la ropa en lavadora y después utiliza esa misma agua para el baño.
El cargar los botes para llenar el tambor le provoca dolor en el cuerpo. Aun así, es algo que debe hacer, porque lavar a mano sería un trabajo más difícil y tardado.
Las personas entrevistadas señalaron que esta problemática ha sido ampliamente dada a conocer a la empresa Agua de Puebla, que no ha resuelto de fondo el problema. Incluso han acudido en varias ocasiones sin obtener solución.
Bernarda Hernández expuso que cuenta con una cisterna, pero ésta no se llena con lo poco que cae. Menciona que, si acaso, logra juntar un par de cubetas, aunque no alcanzan ni siquiera para un día, ya que cualquier actividad requiere agua.
El agua limpia la utiliza para trapear y luego la destina a las descargas del sanitario. Para bañarse lo hace rápidamente; las duchas largas bajo el chorro directo no son posibles. Se limitan a lo esencial: lavarse el cuerpo y el cabello.
He aprendido a moverme en distintas fuentes, pero hoy mi atención está en la ciudad de Puebla, entre manifestaciones y denuncias ciudadanas, para visibilizar lo que realmente ocurre. Los libros y el mar siempre son mi refugio

































