Incendios en Guanajuato son provocados; muchos son entre quemas de basura y quema agrícola
Aunque los incendios son ocasionados por varios motivos, Joel Berlín Izaguirre advirtió que los incendios agrícolas no solo contaminan, sino degradan el suelo y encarecen la producción
Sanjuana Medrano
Mientras en la zona de Irapuato la mayoría de los incendios podrían ser ocasionados por quemas intencionadas, desde las que son de basura hasta las de predios, señaló Israel Martínez Negrete, titular de Protección Civil en Irapuato.
Por su parte, el presidente del Patronato de la Calidad del Aire en Salamanca, Joel Berlín Izaguirre, advirtió que muchos productores no dimensionan el impacto real de las quemas agrícolas, que, lejos de representar un beneficio inmediato, están deteriorando la tierra a mediano y largo plazo.
Impacto creciente de los incendios en Guanajuato
Mientras tanto, en Irapuato, en lo que va del 2026, Protección Civil ha atendido al menos 490 incendios, de los cuales 10 de ellos son en zonas como faldas de cerros, como sucedió en el Cerro del Piloncillo y las faldas del Cerro de Arandas.
En cuanto a incendios agrícolas, uno de los principales efectos es el endurecimiento del suelo. Cuando los campos se incendian de manera constante, se forma una especie de costra superficial que impide la adecuada filtración del agua.
“Cuando un campo de cultivo constantemente es incendiado, genera la situación de que poco a poco el suelo se va convirtiendo como en los tabiques… formando una costrita que no permite que el agua se utilice como debiera”, explicó Joel Berlín Izaguirre.
Esta compactación provoca que el suelo requiera más riego y más fertilizantes, lo que eleva los costos para el productor. A la par, la germinación ya no se da en condiciones óptimas, lo que se traduce en menor productividad.
El daño no termina ahí. El fuego elimina microorganismos esenciales para la fertilidad natural de la tierra, responsables de procesar residuos orgánicos y aportar nutrientes.
“Estás perdiendo ahí mucho de la fertilidad propia del suelo, porque mata los microorganismos que le ayudan a procesar los residuales que se van quedando”, señaló.
Presión operativa y riesgo urbano
Desde el ámbito operativo, Juan Antonio Quiroga, presidente de la Asociación de Bomberos del Estado de Guanajuato y comandante en jefe de Bomberos de Salamanca, confirmó que el incremento de incendios es una realidad en todo el estado.
“De hoy son pastizales en el área urbana y se han incrementado casi en un 40 por ciento en relación al año pasado a nivel estatal”, puntualizó.
En jornadas críticas, los servicios pueden multiplicarse. “Hay días hasta de 15 servicios”, comentó, al referirse a incendios tanto en predios urbanos como en zonas agrícolas y orillas de carretera.
Las zonas cercanas a corredores industriales y libramientos, así como grandes predios baldíos dentro de la mancha urbana, concentran buena parte de los reportes. El crecimiento excesivo de pasto tras las lluvias del año pasado ha sido un factor que alimenta los siniestros.
Para los bomberos, no todos los reportes ameritan salida de unidades. “Cuando hay riesgo a los alrededores, cuando hay casas o en carretera está ocasionando mala visibilidad, ahí sí somos necesarios”, explicó. En cambio, cuando no existe riesgo directo, en ocasiones se permite que el fuego se consuma para evitar que sea reavivado minutos después.
Por su parte, Israel Martínez Negrete recalcó que, en lo que respecta a Irapuato, los incendios que atienden de gran magnitud son en zonas donde no se puede entrar con las motobombas, por lo que salen cuadrillas con “ecológicos” y apagan de a poco los incendios que, en gran parte, se dan durante la noche.
“La mayor parte de los incendios se genera de noche y se descarta el factor sol, el factor radiación con el efecto lupa de un vidrio que esté por ahí tirado”.
Un problema que rebasa lo ambiental
Además del impacto en el suelo, las quemas afectan la calidad del aire y provocan la muerte de pequeños animales que no logran escapar del fuego, alterando el equilibrio ecológico de las zonas agrícolas.
En términos económicos, la cadena de afectaciones es clara: más gasto en agua, mayor uso de herbicidas por el incremento de malezas, mayor desgaste de maquinaria por las condiciones del terreno y, al final, menos producto cosechado.
La problemática no solo repercute en el presente ciclo agrícola, sino que compromete la viabilidad futura del campo salmantino, en un contexto donde la presión sobre el agua y los efectos del cambio climático ya representan retos adicionales.
Lo que para algunos productores representa una solución rápida, está dejando una factura ambiental y económica que, año con año, se vuelve más difícil de pagar.
Autoridades de ambos municipios hicieron un exhorto a vigilar que los predios cercanos a las zonas habitadas no sean escenario de quemas, y a denunciar oportunamente cualquier situación para mitigarla de inmediato.
























