Constructores de sueños
Con gran alegría centenas de albañiles celebran su día en las obras
Dolores
Bardas, muros, losas, concretos, bordes, pisos y demás detalles, forman las construcciones, que a veces se convierten en nidos acogedores para albergar a las familias, sólo las manos trabajadoras de los albañiles pueden hacerlo realidad.
Muchos no cuentan con estudios, por lo regular aprendieron el oficio de sus familiares. Una de las peculiaridades que los caracteriza es su buen humor y el compañerismo que logran establecer en cada proyecto.
Comentó que esta labor la lleva a cabo con gran agrado ya que, desde hace dos años, sus actividades le permiten viajar a distintos lugares y salir de su hogar haciendo cosas diferentes, aprendiendo de lo que los señores más grandes y con más experiencia le enseñan.
“Mi papá fue quien me enseñó, él es ‘Macuarro’, y un día me dijo que pa´ los libros no había porque eran caros. Me gusta porque no hacemos siempre los mismo y nunca dejas de aprender”.
El joven destacó que, dentro de las nuevas enseñanzas que obtiene es manipular las grandes maquinarias como el rodillo y la retroexcavadora.
“Más que nada le damos gracias Dios por el trabajo, porque nos echa la mano para que todo salga bien, y que nos siga cuidando, porque no somos de aquí”.
Mauricio Ferrer Fuentes dijo que sus compañeros de obra son Rubén Jiménez Ruíz, Javier Mejía Alegría, Giovanni de Jesús Cosme, Rogelio Bolaños Fuertes y Efraín Jiménez García.
Paz González, carga en su bolsillo de la rodilla una bocina, misma que le sirve para escuchar la música regional mexicana, y donde el locutor les va indicando la hora para comer, o bien, para irse a descansar a sus hogares.
“Aquí la traigo (la bocina), le vamos cambiando para ver que canciones ponen en la radio o luego le meto una memoria y ya escuchamos música todo el día”, mencionó mientras al fondo se escuchaba “Cuestión olvidada”, de los Tigres del Norte.
“Las cosas que a uno le pasan en la construcción no se repiten. Nos pasan cosas con los colados, las maquinas, el tiempo y cuando comemos”.
Zamora Piña recomendó como mejor temporada para construir los meses de mayo o diciembre, ya que es cuando las personas pueden hacer más trabajos debido a que tienen más recursos, derivado de que se pagan utilidades y aguinaldos.



















