Entorno Empresarial / Estrés financiero
Al consultar las expectativas sobre la situación del país dentro de 12 meses, este componente cayó 2.39 puntos mensual y 8.20 anual.
Los datos se dan en medio de un panorama donde la incertidumbre ha persistido. En tanto, la economía mexicana, aunque ha evitado una recesión, se ha enfriado.
A detalle, la caída se explicó por el desplome en el sector industrial. En comparación trimestral se observó un retroceso de 1.5%, mientras que en comparación anual cayó 2.9 por ciento.
El consumo en México muchas de las veces se apoyan en el ahorro y crédito, esto eleva riesgos de morosidad, sobreendeudamiento y fragilidad financiera.
El uso de tarjetas de crédito y débito, combinado con la reducción de la masa salarial, refleja la necesidad de los mexicanos de financiar y usar ahorros para mantener sus niveles de consumo.
Los hogares están destinando una proporción creciente de sus saldos líquidos a sostener niveles de gasto, lo que reduce su capacidad de resiliencia ante choques negativos.
La combinación de ahorro líquido y endeudamiento genera una aparente solidez en el corto plazo, pero plantea riesgos macroeconómicos, financieros y de bienestar de los hogares.
Este cuadro refleja que el gasto de los hogares se sostiene más en liquidez inmediata y en deuda de corto plazo, factores que pueden amplificar riesgos en un contexto de ingresos presionados por la desaceleración económica y la inflación, sobre todo la subyacente.
