Análisisdomingo, 22 de diciembre de 2024
Opinión / La ambición del poder
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Hoy en día se viven tiempos políticos totalmente distintos a los hace algunos años, pues algunas de las personalidades que se dedican a esta actividad han rebasado los límites de la tolerancia y de la ambición al grado de ejecutar actos de violencia y muerte como sucedió recientemente con el asesinato del alcalde Tancanhuitz, Jesús Eduardo Franco, quien junto a otras tres personas fue abatido a balazos mientras viajaban en un automóvil en la zona de Palmeras en la autopista Valles – Tamazunchale.
El incidente desde luego se prestó a una serie de conjeturas claramente orientadas a generar un clima de inestabilidad bajo la pretensión de desestabilizar al gobierno de Ricardo Gallardo, atribuyendo las causas a una inserción del narco o de la delincuencia organizada, sin embargo, la Fiscalía General del Estado, intervino oportunamente en la investigación y ha desechado conforme avanzan las pesquisas, las especulaciones en torno al caso.
Según se señala, el extinto alcalde, habría recibido presiones de Manuel N, y José Guadalupe N, hermanos y también ex alcaldes de ese municipio para pagar favores políticos tras haber recibido de parte de ambos personajes el apoyo para la campaña política, algo que rebasó la capacidad de respuesta del hoy occiso, quien a pesar de haber cedido algunas posiciones dentro del Ayuntamiento, no pudo satisfacer las demandas para entregarles también algunos proyectos de obra pública, entre otros compromisos.
La paciencia de los ambiciosos y bravucones hermanos, se agotó y eso dio paso a la ejecución del ex alcalde, aunque ambos ya se encuentran detenidos y sujetos al proceso correspondiente para enfrentar su posible culpabilidad por el homicidio de Jesús Eduardo Franco, pero es claro que en torno al caso, existen causales totalmente ajenas al tema del narcotráfico como se quiso vender por parte de algunos detractores al gobierno estatal ya que es un asunto entre personas.
Con este lamentable suceso, queda al descubierto la forma en la que pueden actuar algunos de éstos políticos quienes incluso al interior de su propio partido pueden no ser capaces de diluir sus diferencias y prefieren arreglar las cosas mediante la violencia, como sucede con los morenistas, quienes ya en varias ocasiones se han visto involucrados en este tipo de cuestiones.
Por cierto, y en relación a Morena, su dirigente Rita Ozalia Rodríguez, estuvo recientemente en Tancanhuitz y al ser abordada por algunos medios de comunicación en torno al tema, prefirió acelerar el paso para no emitir declaración alguna y no era para menos, pues se sabe de la supuesta afiliación morenista de José Guadalupe N.
A la líder del partido, le cuesta mucho trabajo abordar temas escabrosos que tiene relación con este instituto político, pues curiosamente surgen los temas controvertidos alrededor suyo, basta recordar el arropamiento que le dio al ex alcalde panista de Matehuala, Iván Estrada, acusado de mantener nexos con la delincuencia organizada o qué tal sobre los dimes y diretes de una eventual negociación para que el empresario huasteco, Gerardo Zumaya, sea candidato a la gubernatura por Morena, personaje que por cierto, también enfrenta denuncias penales ante la Fiscalía General de la República.
Parece que algunas cuestiones sórdidas, violentas e ilegales, giran en torno a algunos partidos políticos que a su vez, se presentan ante los ciudadanos como verdaderos redentores e infalibles soldados que luchan contra la corrupción, pero internamente no han sido capaces de asumir una postura de civilidad para dirimir sus diferencias bajo la línea de la tolerancia y el respeto, sino por el contrario, buscan el poder y el dinero a costa de lo que sea y peor aún, reclutan a personajes de poza credibilidad y muy manchados por sus antecedentes delictivos.
Pero al igual que como evoluciona la política, lamentablemente para mal, también evoluciona la sociedad que cada vez se mantiene mejor informada y sabe de dónde vienen éstos personajes que hoy buscan arrebatarle nuevas oportunidades a San Luis Potosí, por lo que difícilmente, la gente le dará su confianza a la hora de emitir su sufragio, mientras tanto, se manifiesta un deseo para que prevalezca la calma, la paz y la civilidad política para que éstos lamentables asesinatos no vuelvan a ocurrir en el estado.