Agencias gubernamentales y organizaciones de carácter general consideran la comida de microondas segura y conveniente, pues hasta el momento existe un número limitado de estudios que evidencian lo contrario.
Cabe añadir que en año de 1996 la OMS inició la investigación “Proyecto Internacional sobre Campos Electromagnéticos”, donde concluyó que la exposición a campos electromagnéticos de baja intensidad no tiene consecuencias para la salud.
Una de sus limitaciones que el calentamiento no siempre es uniforme, los fabricantes recomiendan no usar estos hornos para calentar biberones o alimentos para bebés o niños pequeños, ya que pueden provocar quemaduras.
El “pez diablo” carece de depredadores naturales en la región y tiene una rápida capacidad de reproducción, lo cual le permite desplazar fácilmente a las especies nativas
La entidad reporta un Registro Estatal con 2,652 víctimas inscritas, de las cuales 2,398 corresponden a delitos y 254 a violaciones de derechos humanos
La Dirección de Ciudades Hermanas y Asuntos Internacionales del Ayuntamiento de San Luis Potosí cumple un año de funcionamiento, aunque hasta ahora no se ha divulgado ninguna evaluación de su gestión
Las donaciones que se recopilan son utilizadas para el uso específico del Hospital Central, para los pacientes hospitalizados del área de urgencias, servicios de hospitalización, ginecología, pediatría
La feria ofrece una amplia variedad de experiencias para todos los gustos, entre las que destacan la exposición artesanal, los juegos mecánicos y diversas actividades deportivas y recreativas
Esta rehabilitación forma parte de las más de 50 obras y acciones que se han impulsado a lo largo de la actual administración ya como municipio constituido
Se mantienen acciones permanentes de atención a fugas de agua potable en distintos puntos de la zona metropolitana, con el objetivo de evitar desperdicios y mejorar el servicio para las y los usuarios
La cámara empresarial destacó, que dada la naturaleza de las instalaciones que manejan materiales poliméricos y químicos donde las altas temperaturas y la emisión de compuestos orgánicos volátiles
Con las fiestas de navidad y de fin de año, es fácil que en los hogares se preparen una serie de exquisitos alimentos, y es común observar que tras las preparación de tanta abundancia, se dé el proceso de recalentado en el microondas que desde la academia ofrecen un recuento sobre si hay o no, daños a la salud de quienes llevan a cabo esta actividad de volver a calentar los alimentos en este electrodoméstico.
La investigadora de la Facultad de Ciencias Químicas de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, UASLP, Denisse Atenea De Loera Carrera, presentó una investigación en la edición 201 de la Revista Universitarios Potosinos, donde habla sobre este artefacto, sus usos, ventajas y desventajas.
Menciona que la presencia de este aparato se ha vuelto necesaria, pero también ha generado una fuerte controversia en cuanto a los riesgos que podría ocasionar a la salud, por ello expone que se debe comprender el funcionamiento del horno de microondas y entender cómo ocurre el calentamiento.
“Son radiaciones electromagnéticas que viajan a la velocidad de la luz. En el espectro electromagnético se ubican en la región de 108-1012 Hertz de frecuencia, lo que implica que es una radiación no ionizante, es decir, no es capaz de arrancar electrones de la materia, y genera un bioefecto térmico”. De acuerdo con el Diario Oficial de la Federación (Proyecto de la Norma Oficial Mexicana PROY-NOM032-ENER-2013) el horno de microondas es el aparato electrodoméstico que utiliza energía electromagnética en la banda de frecuencias de 2450 MHz, ubicada en las bandas ICM (Industrial, Científico y Médico) de radio, para calentar alimentos y bebidas dentro de una cavidad.
La primera vez que se probó la cocción de alimentos por medio de ondas de radio fue en 1933, en la Feria Mundial de Chicago, Estados Unidos de América, donde la empresa Westinghouse demostró la cocción de sándwiches entre dos platos metálicos unidos a un radiotransmisor de 60 MHz. El primer horno de microondas fue creado en 1945 por Percy Spencer, ingeniero estadounidense, él observó el efecto de las microondas en la comida cuando una barra de chocolate que llevaba en el bolsillo se derritió al estar cerca de un magnetrón con el que estaba trabajando —los magnetrones son dispositivos que transforman la energía eléctrica en microondas electromagnéticas—.
La investigadora indica que efectivamente existe gran controversia sobre las repercusiones del uso del horno de microondas en la salud, pues se cree que las ondas generadas al utilizar el horno pueden dañar la salud, además de que los alimentos pueden ser modificados y generar problemas a la salud; en contraparte se tiene la idea de que su uso es totalmente seguro.
Para ella, los campos electromagnéticos no son un fenómeno nuevo, tan sólo al recibir la luz del sol estamos expuestos, pero en los últimos años, debido a la creciente demanda de electricidad y al avance de las tecnologías, se han incrementado las fuentes artificiales, pues todo el tiempo estamos bajo una combinación compleja de campos eléctricos y magnéticos débiles tanto en el hogar como en el trabajo con el uso de la electricidad, electrodomésticos, equipos de telecomunicaciones, radio y televisión. Debido a esto se han establecido normas, que generalmente están basadas en las recomendaciones de la Comisión Internacional de Protección contra la Radiación No Ionizante, ICNIRO. Esta organización no gubernamental es reconocida por la Organización Mundial de la Salud, OMS y evalúa los resultados de estudios científicos realizados en todo el mundo.
También reporta que la Norma Oficial Mexicana NOM-013-STPS-1993 relativa a las Condiciones de Seguridad e Higiene en los Centros de Trabajo donde se Generen Radiaciones Electromagnéticas no Ionizantes, establece las medidas preventivas y de control en los centros de trabajo donde se generen radiaciones electromagnéticas no ionizantes, para prevenir los riesgos a la salud de los trabajadores que están expuestos. “Esta norma indica que el nivel máximo de exposición a la radiación de radio y microondas es de 10 mW/cm2 (microwaves) y no debe rebasar las ocho horas por día”.
A la fecha no se han confirmado efectos adversos a pesar de que los hornos domésticos funcionan a potencias muy altas, su diseño asegura que las microondas se queden contenidas y estén presentes sólo mientras está encendido, pues la puerta frontal tiene una malla metálica con pequeños agujeros que deja pasar la luz visible, pero no las microondas.
“La mayoría de los efectos negativos y accidentes que ha habido se deben a un mal manejo, por eso es importante utilizar el microondas como se indica en las instrucciones del fabricante y mantenerlo en buen estado, además de verificar que la puerta cierre correctamente y que los sellos no estén rotos”.
La Procuraduría Federal del Consumidor, PROFECO, analizó la seguridad de 18 modelos de microondas domésticos, al hacer pruebas de calentamiento, seguridad eléctrica, hermeticidad y desconexión automática al abrir la puerta. Los resultados mostraron que los modelos no presentaron problemas, además de que tenían toda la información de manera veraz y contaban con un manual del usuario que informaba sobre el uso adecuado del equipo y las precauciones pertinentes en español.
Hizo alusión a que este tipo de hornos son seguros, si la cámara de cocción está forrada por paredes metálicas que impidan el paso de las microondas al exterior, pero pueden penetrar vidrio, porcelana, plásticos y papel, lo que permite la introducción de estos materiales para contener los alimentos, siempre y cuando los recipientes indiquen que están diseñados para usarse en él. Aun si está funcionando, al abrirse la puerta se detiene su operación para evitar que el usuario quede expuesto.
La académica de la máxima casa de estudios menciona qué pasa con los alimentos al ser calentados por las microondas, y refiere que el nivel de calentamiento en los alimentos depende de la energía del horno, el contenido de agua, la densidad y cantidad de alimento. Si el alimento es muy grueso, la energía de las microondas no penetrará bien y puede dejar ciertas secciones sin cocer, lo que puede generar un riesgo a la salud, ya que el calor no es suficiente para matar los microorganismos potencialmente peligrosos, por eso es importante dejarlo el tiempo suficiente para su completa cocción, además de homogeneizarlo o colocar piezas delgadas.
“Se cree que las microondas quedan en el alimento y al comerlos las ingerimos, pero una vez que se apaga el horno las microondas desaparecen. Otra preocupación es que producen alteraciones en el alimento y lo hacen cancerígeno. Es un hecho que cualquier tipo de cocción altera la química de los alimentos, reduce los niveles de ciertos nutrientes, por eso se dice que es mejor consumir las verduras crudas, incrementa los niveles de ciertos nutrientes en particular y hace que los nutrientes estén más o menos disponibles para el uso del cuerpo”.
Los estudios han demostrado que las microondas no producen temperaturas superiores a las de cocinar en un sartén o en un horno convencional. Incluso se cree que la cocción en menor tiempo puede preservar mejor los nutrientes. Además, al ser una radiación no ionizante, las alteraciones químicas que se producen en las moléculas de los alimentos no son más severas ni más perjudiciales que las producidas por otros métodos de cocción o calentamiento, por eso se piensa que los residuos carbonizados en los sartenes probablemente tienen más carcinógenos.
Se recomienda entonces considerar en el calentamiento de alimentos por microondas usar el contenedor adecuado, el cual debe ser transparente, de vidrio, cerámica o plástico, para que sólo se caliente el alimento, en el caso de los recipientes de plástico, deben ser especiales para microondas (microwave-safe), ya que algunos pueden liberar Bisfenol A que es un compuesto químico de acetona y fenol.