Banco de Alimentos, en crisis; buscan alternativas y nuevos donantes en SLP
La reducción en las aportaciones de empresas ha obligado a la organización a replantear estrategias para mantener el apoyo a miles de familias que dependen de este respaldo para acceder a alimentos básicos
Esta dinámica ha provocado que reciba menores volúmenes de productos, lo que afecta directamente la operación cotidiana y la conformación de las despensas que se distribuyen a las familias.
Ante este escenario, la organización ha implementado nuevas estrategias para seguir obteniendo alimentos, una de ellas consiste en acudir directamente al campo para recuperar productos agrícolas que, de otro modo, serían desperdiciados.
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Se mantiene atención en las cuatro regiones del estado / Juana María Olivo / El Sol de San Luis
En San Luis Potosí, el trabajo del Banco de Alimentos continúa enfrentando uno de los momentos más complejos en materia de donativos. La reducción en las aportaciones de empresas ha obligado a la organización a replantear estrategias para mantener el apoyo a miles de familias que dependen de este respaldo para acceder a alimentos básicos.
A pesar de las dificultades, la labor no se ha detenido, asegura el titular de este organismo, Héctor D´argance, quien menciona que se mantiene atención en las cuatro regiones del estado, la Huasteca, la zona Media, el Altiplano y la zona Centro. Sin embargo, el trabajo se realiza con mayores limitaciones que en años anteriores, principalmente por la disminución de donaciones y la falta de apoyos federales.
El padrón actual de beneficiarios alcanza las 80 mil personas registradas oficialmente. A través de este sistema se distribuyen despensas y alimentos perecederos a comunidades y colonias en condiciones de vulnerabilidad, principalmente dirigidos a niñas y niños, mujeres y personas adultas mayores.
Uno de los principales retos que enfrenta la organización es la reducción en los donativos por parte de empresas que anteriormente contribuían de manera constante, ya que la situación económica ha llevado a varias compañías a modificar sus esquemas de distribución de productos que antes eran donados.
En algunos casos, empresas del sector alimentario han optado por comercializar productos que antes entregaban como donación. Por ejemplo, algunas marcas como Bimbo y Lala, ahora venden mercancía cercana a su fecha de caducidad en centros de distribución propios o tiendas especiales a precios más bajos, en lugar de entregarla a organizaciones de asistencia.
La organización ha implementado nuevas estrategias para seguir obteniendo alimentos / Juana María Olivo / El Sol de San Luis
En muchas ocasiones, productores agrícolas enfrentan situaciones en las que el precio de sus cosechas no compensa el costo de recolección. En esos casos, el Banco de Alimentos cubre los gastos de corte, carga y transporte para rescatar esos productos y trasladarlos a sus centros de distribución. De esta manera logran recuperar alimentos perecederos que posteriormente se entregan a las comunidades beneficiarias.
A pesar de la reducción en donativos, algunas empresas continúan colaborando con la organización. Entre ellas se encuentran compañías del sector comercial y alimentario que siguen aportando productos, aunque en menores cantidades que en años anteriores. También el Centro de Abastos mantiene apoyo, aunque con volúmenes reducidos.
Para complementar las despensas, la organización también ha tenido que adquirir ciertos productos básicos directamente. Actualmente, por ejemplo, se compra pasta a una empresa potosina para garantizar que las familias reciban alimentos que contribuyan a una dieta adecuada.
Las despensas que se entregan generalmente incluyen productos como frijol, arroz, leche, papel higiénico y algunos alimentos adicionales que dependen de la disponibilidad en donaciones, como café, mantequilla o frutas deshidratadas. Además, cada paquete se complementa con alimentos perecederos cuando estos se encuentran disponibles.
El proceso de donación se realiza mediante convenios formales entre las empresas y la organización. Cuando una compañía cuenta con un donativo disponible, notifica al Banco de Alimentos, que acude a recoger los productos con la documentación correspondiente. Posteriormente se entrega un recibo deducible de impuestos y se mantiene un registro que garantiza la transparencia en el manejo de los alimentos.
Debe entregar reportes a las empresas donantes, que incluyen evidencia fotográfica y documentación sobre la distribución de los productos en las comunidades beneficiadas, con el fin de asegurar la rendición de cuentas y mantener la confianza de quienes colaboran con los donativos.
Antes de otorgar apoyo a las familias, se realiza un estudio socioeconómico para determinar si cumplen con los criterios de vulnerabilidad. Personal especializado visita las viviendas y levanta información sobre las condiciones de vida, número de integrantes del hogar, presencia de menores de edad y adultos mayores, así como otras variables que permiten definir la periodicidad con la que se entregará la despensa.
Además de la recuperación de alimentos y la compra de algunos productos, ha impulsado proyectos productivos en colaboración con agricultores. En algunos casos, la organización participa con inversión en cultivos, mientras los productores aportan la tierra, el cuidado y el riego de las cosechas. Al finalizar el proceso, la producción se divide entre ambas partes, lo que permite garantizar alimentos para las comunidades apoyadas.
Actualmente, el Banco de Alimentos suma más de 27 años de trabajo en San Luis Potosí, tiempo durante el cual ha construido una red de distribución que alcanza comunidades rurales y colonias urbanas de alta marginación. Con sedes operativas en distintas regiones del estado, la organización continúa buscando alternativas para sostener su labor social y asegurar que miles de familias puedan acceder a alimentos básicos pese a las dificultades económicas que atraviesan las donaciones.