En primer lugar, hay que verificar que el especialista con que se acude, cuente con cédula profesional, si se trata de un psiquiatra, debe ser médico general con especialidad en Psiquiatría, y si es un psicólogo que dé referencia del corte que maneja.
Además hay que acudir con un especialista que genere confianza, que haya empatía, que tenga una escucha activa y se muestre interesado por el paciente, que explique todo.
Que haga evaluaciones antes de prescribir algún medicamento cuando se trata de psiquiatra
Que haya comunicación con los pacientes y familiares si es necesario -sin quebrantar la confidencialidad-.
La relación de confianza se construye poco a poco, por lo que el especialista no debe forzar a que el paciente toque temas dolorosos en la primera cita, “el paciente sabe en qué momento habla de eso”
Cuando el tratante invalida las emociones, hace comentarios inapropiados del cuerpo, pretende inculcar alguna religión o corriente ideológica
Tiene actitudes sexuales inapropiadas.
Da falsas expectativas en cuanto al tiempo de tratamiento.
No sabe cómo contener al paciente ante una crisis.
Otro punto importante, es que el especialista no muestre menosprecio por otras profesiones, pues destacó que en salud mental, muchas veces es recomendable llevar tratamiento psicológico y psiquiátrico, un buen especialista sabe reconocer sus limitantes e identificar cuando el paciente debe ser remitido a otro profesional.