Análisissábado, 31 de octubre de 2020
25 años de Salas de Lectura
Juan Domingo Arguelles
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Juan Domingo Arguelles
“La lectura nos proporciona información, conocimientos, saberes, habilidades, destrezas, interiorización y expansión del pensamiento, pero en realidad no leemos para esto. Leemos porque nos place (cuando realmente nos place) y el resultado es todo lo anterior más otras cosas”
Cumple un cuarto de siglo un noble programa federal que ha sobrevivido a diversos gobiernos. Es la iniciativa más sobresaliente en la historia del fomento a la lectura en el país; el abono que nutre las semillas lectoras en diferentes latitudes de México, permitiendo el acceso al libro a comunidades donde quizás una sala de lectura es la única vía para acercar a un niño, joven, adultos o ancianos a la literatura. La vida que corre por las venas del Programa Nacional Salas de Lectura es la persistencia, la tenacidad de los ciudadanos voluntarios para compartir su amor por la lectura en diversos espacios, algunos disponen del patio de su casa, otros son capaces de tomar plazas públicas con los libros.
Sinaloa, es uno de los Estados de la república con un nutrido número de “mediadores” o “Voluntarios”. Cualquiera de ellos; en el norte, en el centro y sur del Estado, hacen una labor de impacto social en el territorio que habitan con los libros y lecturas. Los días previos a la gran fiesta de las Salas de Lectura, los mediadores sinaloenses tuvieron una charla en las “Jornadas regionales del Fomento a la lectura” con Sofía Trejo Orozco encargada nacional del programa. Entre los temas abordados fue la adaptación que están realizando los mediadores por la pandemia. La semana del 26 de octubre al 30, se realizaron diversas actividades en el marco de esta gran celebración de los 25 años de manera virtual con: charlas donde mediadores y enlaces estatales compartieron sus experiencias con los lectores, conferencias de interés para mediadores, lectura de cuentos, poemas y talleres de mediación.
Podríamos preguntarnos; ¿Por qué es importante este programa?, ¿qué utilidad tiene en el transcurrir de la sociedad mexicana una sala de lectura? Para la primera respuesta me gustaría que pensáramos a la lectura como un derecho humano. Todos deberíamos disfrutar de la vida cultural y artística que se produce en la región, en el país y acercarnos al mundo. Por medio de una sala de lectura los asistentes o lectores navegan en la diversidad cultural que ofrecen los libros. La segunda, podemos responder desde los principios que garantizan el accionar de Salas de lectura: libertad de pensamiento, igualdad donde todos “los asistentes comparten la misma dignidad humana”, inclusión “de todas las personas” que llegan a la sala y autonomía “todos tienen el derecho de construir las imágenes que quieran” del proceso lector.
Estos cuatro principios que aparecen en los Cuadernos de Salas de Lectura editados por la Dirección General de Publicaciones y el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes en el 2011, con textos de María Chapela; inciden en las interrelaciones sociales que se dan entre los lectores; cuando asisten a las sesiones de una sala de lectura que pueden durar desde una hora o dos, son convocados al menos una vez a la semana, a la misma hora, en el mismo lugar. La charla literaria, los procesos autónomos de lectura nos lleva a valorar el impacto, el empoderamiento social del acto de leer de manera individual y colectiva. Un niño, un joven, un adulto, un anciano con la lectura edifica y consolida su “pensamiento crítico, creativo, propio”. Otro rasgo es; se atreverán a conocer la diversidad literaria, los géneros, aprenderán a “escuchar”, a interactuar con la otredad.
Los lectores de una Sala de Lectura aprenden a modelar la fortaleza de sus ideas, expresándose, haciendo uso de la oralidad, tejiendo anécdotas personales con la lectura, con las charlas literarias, a escribirlas con las actividades derivadas de lectura o crear con imágenes sus propias palabras. Entonces, podemos afirmar que las salas de lectura aportan con sus principios y las interrelaciones personales, culturales; piezas importantes para la conformación de ciudadanos más participativos e informados, comunidades con un sentido más democrático. En el caso Sinaloa, aporta un buen incentivo para abonar a la conformación de una cultura de paz.
Una sala de lectura consta de tres elementos primordiales: el mediador, los lectores y los libros. El mediador es el ciudadano voluntario que de manera gratuita establece un puente entre los lectores y los libros, quien mostrará la diversidad de la literatura. El lector; es aquella persona que llega a la sala por curiosidad o decisión propia a disfrutar de las actividades lectoras, además puede llevarse libros a casa en calidad de préstamo para leerlo y compartir las impresiones del libro seleccionado al momento de concluir su lectura. Por último: los libros, que forman parte del acervo a disposición en una sala, este paquete de libros es proporcionado por el Programa Nacional Salas de Lectura; cada mediador buscará que los libros sean los adecuados para el proceso de mediación; acorde a las a las edades lectoras en que quiere incidir en la mediación: primera infancia, niños, adolescentes, jóvenes o adultos.
La gran responsabilidad sobre mantener, organizar, buscar materiales, establecer lazos comunitarios, informar, registrar sobre las experiencias que se viven en la sala recae en el mediador. El mediador es el agente que logra que los otros elementos: libros y lectores embonen. Existe otra figura importante para el programa: los enlaces estatales. Son los encargados en cada entidad federativa de otorgar seguimiento a la red de mediadores dispersos en la geografía, informar sobre las novedades, convocatorias, eventos que tienen que ver con la promoción, el fomento a la lectura y profesionalización de los mediadores. Sinaloa cuenta con un enlace experimentado en esta área: Raúl Francisco Quiroz; que además de coordinar encuentros entre mediadores, proporcionar talleres de interés para los voluntarios, intercambios de estrategias entre mediadores. Es la figura estatal que recoge las inquietudes, necesidades específicas para cada sala.
Muchos mediadores, han decretado que si en alguna ocasión llegará a concluir el Programa Nacional Salas de Lectura; ellos seguirían con su labor de mediador sembrando lectores. Por lo pronto y para fortuna de muchas comunidades de nuestro país, las Salas de Lectura de todo el país están de manteles largos. Esperemos larga vida al programa, por tener la cualidad de conformar una red ciudadana que destina tiempo, recursos en pro de una pasión que comparten en común: la lectura.