Buscar a los desaparecidos bajo el acecho del crimen organizado: el caso de Rosario Lilian
Rosario Lilian se convirtió en víctima de la violencia que amenaza a familiares de desaparecidos y activistas, quienes laboran ante la indiferencia del gobierno
Redacción / El Sol de Sinaloa
Fuentes de seguridad aseguran que el municipio de Elota tiene una fuerte presencia de células de las facciones de Ismael Zambada, “El Mayo” y de “Los Chapitos”, grupos que conforman el Cártel de Sinaloa.
El episodio, según personas compañeras de Rosario, sucedió en un predio de Playa Ceuta, en la zona de los manglares, en donde encontraron ese día una narcofosa con restos humanos.
Una luchadora en indefención
Pero nadie le puso protección, ni el Mecanismo Federal que mostró por qué es tan criticado debido a su ineficacia para defender la vida de activistas y periodistas.
Ella misma se quejó en un video que grabó este proyecto: “Quien se llevó a mi hijo está detenido en San Luis, Río Colorado y la Fiscalía en Mazatlán me dice que no se puede hacer nada”.
Un día para no olvidar
El martes 30 de agosto, Rosario no salió a buscar, se quedó en La Cruz de Elota donde residía con otro de sus hijos, para acudir a la misa en memoria de Fernando Abixahy y de otros desaparecidos del municipio.
Rosario fue asesinada en los últimos minutos del Día del Desaparecido Forzado, dejando una causa pendiente, sin tener respuestas a su angustiado grito de desesperanza.
Parálisis gubernamental
El mismo gobernador Rubén Rocha Moya admitió que Rosario ya había expresado sus temores, pero solo lamentó su crimen.
Un Instituto de Protección de oropel
En cambio, los consejeros inconformes alegaron que solamente pretendían asignar 6 millones de pesos a medidas de protección.
“No vamos a ser comparsas de un instituto que se pretende chambista”, acusó Morones, quien defendió que el recurso del organismo autónomo tenía que ir dirigido a la protección de periodistas y personas defensoras.





























