Detrás de las cruces: La ruta de las vendettas
Entre Culiacán y Navolato, hay historias de muertes criminales, pero también en accidentes
Irene Medrano Villanueva / El Sol de Sinaloa
En un tramo de menos de 40 kilómetros, hay 227 cenotafios que hablan de muerte, enfrentamientos como ecos del pasado, de vendettas que marcaron a una generación, pero también de falta de precaución a la hora de viajar en vehículos.
MEMORIALES PARA DIFUNTOS
En esta carretera, encontramos una tradición sagrada, que durante años ha persistido como un elogio a los que se han vuelto invisibles después de un accidente o después de morir bajo las balas furiosas del crimen organizado.
Los automovilistas si ponen atención al paisaje urbano, pueden observar que en menos de un kilómetro, están diseminados hasta seis cenotafios, todos recordando, algunos con mantas colgadas de la capillita, que ahí falleció tal o cual persona.
ACOSTUMBRARSE A MORIR
“Uno ya está acostumbrado a ver este tipo de cosas, como al ruido que ocasionan las ambulancias tanto para recoger muertos, heridos y enfermos”, señala el señor Antonio Aréchiga.
¡Uy… uy…uy…! exclama la señora Beneranda Partida, al señalar que hay muchos epitafios, pero eran más, pero que debido a que hay mucho vandalismo por éstos lugares, los destruyen.
EN EL OLVIDO
Sin embargo, hay otros cenotafios que se pierden entre la maleza, no hay nadie que los rescate, otros, resultan un peligro, porque no se ven bien y pueden ocasionar un accidente al chocar contra el montón de cemento y fierro.
¡En ésta carretera, muchos transeúntes vienen buscando la muerte…! señala Guillermo Zazueta.
Dicen que las cruces y las capillitas, la mayoría son por accidentes, pero también hay de personas que han caído por ráfagas de ametralladoras, o bien, que han ido a tirar el cadáver a la orilla de la carretera.































