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Locallunes, 6 de abril de 2026

Don Chilo y Kalimán: la historia del vendedor de cocos que resiste en Culiacán

La historia del comerciante demuestra cómo algunas personas se niegan a dejar morir oficios y tradiciones típicas de Sinaloa

Josemiguel Souza

Culiacán, Sin.- A sus 76 años, Isidoro Félix Vega, mejor conocido como Don Chilo, no conoce el descanso.

Su jornada comienza como hace décadas: arriba de una carreta de madera, jalada por su inseparable caballo Kalimán, recorriendo las calles de Culiacán con cocos frescos para vender.

“Desde plebito me enseñé a vender, mi mamá me trepaba a la carreta de mi tío y me mandaba a trabajar”, cuenta con la voz curtida por el sol y los años.

Desde entonces, Don Chilo no ha dejado de trabajar. La carreta, primero como herramienta de supervivencia, se convirtió con el tiempo en su forma de vida.

Hoy, décadas después, sigue recorriendo colonias, mercados y calles, vendiendo cocos y, de paso, contando historias a quien se detiene a escucharlo.

Su andar es inconfundible. La carreta y Kalimán marcando el paso llaman la atención de quienes lo ven pasar. Algunos lo saludan, otros lo critican.

“Mucha gente me dice cosas por el caballo”, reconoce. Hay quienes lo acusan de maltrato animal, pero él responde con firmeza: Kalimán es su compañero, su herramienta de trabajo y, en muchos sentidos, su sustento.

“Si dejo el caballito, me enfermo”.

Para él, no hay otra opción. No sabe manejar, nunca aprendió. Un carro o una motocicleta no están en sus posibilidades, ni económicas ni prácticas. Su mundo siempre ha sido el mismo: el de la carreta, el caballo y las calles.

Aun así, Don Chilo no se detiene. No se asume como alguien vencido por la edad. Al contrario, se mantiene activo, recorriendo la ciudad cada semana, buscando clientes, comprando insumos y regresando a su rutina.

“Yo no me siento cansado, termino de trabajar y después me voy a la catedral a bailar”, relata.

Su negocio, Cocos Don Chilo, no tiene letreros llamativos ni presencia en redes sociales. Su promoción es el voz a voz, la memoria de quienes lo han visto pasar durante años.

Es un personaje urbano, de esos que forman parte del paisaje cotidiano pero que pocas veces se detienen a contar su historia.

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