Edilberto Andrade, víctima de la “Guerra Sucia”
A 38 años de su desaparición, la Fiscalía General de la República acepta investigar su caso
José Ángel Estrada / El Sol de Sinaloa
Su media hermana, Georgina Bernal Ayala, hace varios meses buscó presentar la correspondiente denuncia de su desaparición. Por el tiempo transcurrido, el personal de la Fiscalía General de Sinaloa simplemente le hacía dar vueltas y más vueltas.
Cansada, recurrió a la Fiscalía General de la República, y ahí, sí encontró eco a su exigencia de justicia. La dependencia federal aceptó abrir una carpeta de investigación, para empezar a investigar la desaparición de su hermano, que tuvo lugar hace 38 años.
¿QUÉ ES LA GUERRA SUCIA?
Este concepto se utiliza para explicar que hay una guerra entre dos partes, pero una de las partes actúa fuera de lo estipulado en el Tratado de Ginebra, en donde se establecen los protocolos a seguir por quienes participan en las guerras.
Uno de los protocolos, explica Loza Ochoa, es que si una de las partes atrapa a algunos de sus enemigos, les debe de respetar la vida e iniciarle un proceso judicial.
El profesor Oscar Loza escribió el libro “Tiempo de Espera”, editado por la UAS y la Comisión Estatal de Derechos Humanos, en donde da cuenta de muchos pasajes de esa Guerra Sucia, en cuyo marco encaja la desaparición de Edilberto Coppil Andrade Ayala.
Loza Ochoa recuerda que en esa época se formó la Dirección Federal de Seguridad, la cual se encargó de perseguir a todos los disidentes políticos que habían tomado las armas.
LA ESPERANZA ENCENDIDA
Afortunadamente, recuerda, el Gobierno de México decretó en 1979, la Amnistía para presos políticos, exiliados y desaparecidos.
Como resultado de ello se liberaron mil 200 presos en diferentes tiempos, y empezaron a regresar quienes se habían exiliado en Estados Unidos, Italia, Cuba y otras naciones.
De las listas de desaparecidos que se tenían, Oscar Loza lamenta que hayan aparecido muy pocos.
La mayor cantidad de desapariciones, explica, se dio entre los años de 1975 y 1979, pero éstas continuaron todavía a principios de la década de los 80’s, que es cuando se da la desaparición de Edilberto Coppil Andrade Ayala.
Aunque ya han pasado 38 años, de entonces a la fecha, Loza Ochoa sostiene que es obligación de la autoridad investigar y resolver el caso, pues el delito de desaparición no prescribe.
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